Las bombas
6 y 9 de agosto: 74 años de las bombas en Hiroshima y Nagasaki.
Han pasado 74 años desde que el Gobierno USA lanzó sus bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, una vergüenza para la Humanidad y para el Gobierno yanqui; llegan allá representantes de todos los países a celebrar con mucho cinismo, hablan de paz pocos días después del desfile militar aéreo en Xixón, que, como se dijo, es una exhibición de propaganda militar que sirve para vender aviones, armamento, obnubilar al pueblerío que mira al cielo mientras se olvida de las miserias y robos de los gobernantes, y del desempleo, el hambre y los asesinatos en Palestina.
En dicho malgasto militar en Xixón se permitió exhibir armas que estuvieron destruyendo Vietnam, bombardeando Libia, Siria, Iraq y Afganistán. Armas "probadas en combate" contra una población ocupada y desvalida como la de Palestina. ¿Con qué lógica puede presumir alguien de aquellas devastaciones otanistas que todavía están pagando las víctimas en sus genes destrozados, en sus hijos y nietas con malformaciones y consecuencias incalculables?
Pero si Vietnam finalmente fue una dura derrota para USA, pese a sus millones de bombas y agentes naranja, en cierta forma Hiroshima es otra derrota histórica de USA pese a que consiguiera la sumisión aparente de Japón en 1945. Como explicaron en Xixón los profes Tica y Pere, Japón al no invertir mucho en armamento después y pese a la fuerte deuda de la guerra se recuperó y superó a USA en muchos terrenos. Esa lectura de la ausencia de armamento, que es posible reivindicar y lograr, se extiende al territorio usurpado palestino, y las supuestas 300 cabezas nucleares ilegales que Israel usa como amenaza al vecindario.
Ilegales porque se sustentan en la ocupación ilegal, delictiva, e ilegales porque quiebran el tratado de no proliferación nuclear. En Japón, el otro uso de la energía atómica está más que calentito con el accidente de Fukushima y las 19.000 personas que murieron. El debate sobre las centrales en uso, que son muchas, y la dependencia de este sistema en territorios tan afectados por terremotos, cambio climático, tifones..., está más que caliente, tan caliente como el genocidio cometido por la máquina de asesinar y torturar que es el Estado israelita, cuya "victoria", como Goliat abusón en territorio robado a Palestina, también será revisada, recusada y revertida por la Historia, como Vietnam, como Hiroshima, como Nagasaki.
Cinco años atrás, mientras Israel estaba otra vez bombardeando masivamente Gaza, estuvimos en Hiroshima y vimos que la consigna de crear grullas de papel en la lucha por la paz se remonta a la historia de una de las pequeñas víctimas de la bomba de Hiroshima, durante la Segunda Guerra Mundial, Sadako Sasaki.
Que apela a la construcción colectiva de gestos como que, de manera comunitaria, se lograran elaborar las 1.000 grullas de papel que la niña no logró completar debido a la leucemia contraída por efectos de la bomba yanqui. Y multiplicar esos gestos de aspiración y construcción de la paz, el desarme, la desmilitarización.
El horror del mayor atentado terrorista de la Historia se muestra parcialmente en el museo de Hiroshima, pero también las grullas de papel, convertidas en bronce, como aspiración y propuesta de desarme atómico.
Frente a las reiteradas amenazas de Trump de lanzar nuevas bombas, contra Irán o contra quien sea, el desarme se posiciona con fuerza en base a principios esenciales para preservar la vida en el planeta, y para ello se deslegitima la posibilidad de que ningún país, grande o pequeño, siga teniendo o construyendo armas nucleares.
Y si existen 25.000 bombas atómicas, su destrucción es la única garantía de que no se usarán.
El colonialismo actual, con Israel a la cabeza, se apoya en este desbarajuste antihumano de las ojivas nucleares, y solo una movilización potente y masiva en todo el mundo puede acabar con el despropósito militarista acaparador de territorios y excluyente de miles de millones de seres humanos.
La Paz es un derecho humano a construir para preservar a la Humanidad.
Desde 1996, el Centro de Exhibiciones de Hiroshima, "Genbaku Domu", es Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, símbolo de la paz mundial y de la eliminación de todas las armas nucleares.
El alcalde de Hiroshima, Kazumi Matsui, se dirigió ayer a los jóvenes instándoles a no olvidar ni menospreciar la tragedia atómica e hizo un llamamiento a los líderes mundiales para que suscriban el Tratado para la Prohibición de las Armas Nucleares.
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