¿Fiestes de prau o macrobotellones?
Verano y fiesta de prau van de la mano en Asturias. Truene, llueva o caigan chuzos de punta, la “folixa” no cesa, el problema es que los incidentes, de unos años hacia acá, tampoco.
Yo acudí a más de una, disfruté del ambiente y volví a mi casa igual que salí: por mi propio pie y junto a mis amigos. Les fiestes de prau eran un acontecimiento festivo, alegre, en donde familias, amigos, vecinos y conocidos se daban cita para pasar un rato divertido. Las actividades no se reducían a la ingesta de alcohol; el baile amenizado por una orquesta o un acordeonista era imprescindible, pero también había concursos de lo más variopinto, tanto para adultos como para niños. La fiesta de prau era organizada por una comisión de festejos, la cual se sustentaba económicamente con la venta en barra de bebidas, bocadillos y rifas. Esta era responsable de lo que allí sucediera, y habitualmente recogían los vasos, botellas o papeles, que ocasionalmente algún romero podía dejar tirados por el suelo, pero no era lo habitual, porque la mayoría de la gente devolvía los cascos y los vasos en la misma barra en donde habían comprado la consumición. La presencia de la autoridad se reducía a la pareja de la Guardia Civil, que podía pasar por la zona para ver si todo evolucionaba sin más, siendo raro y noticiable su intervención. Hagamos aquí un inciso y reflexionemos: ¿vamos a una fiesta o vamos a la guerra?... Por supuesto que faltosos hubo, habrá, y no se extinguirán, pero si la mayoría sabe a lo que va, y el elemento discordante molesta, es bien sencillo extirpar el mal; ¿acaso no visteis en alguna ocasión a los organizadores de una fiesta invitar amablemente al inoportuno personaje a abandonar el recinto? Era el proceder habitual y así la cosa nunca iba a mayores.
Hoy tenemos mucha gente que pretende vendernos los macrobotellones que tienen lugar en donde antaño se celebraban fiestes de prau, como fiestas populares, y hasta en algún caso como “fiesta de interés turístico regional”, y yo sinceramente creo que se columpian con esa calificación. A mí no me vengas con el cuento de que tal o cual fiesta es una fiesta de prau por el simple hecho de escenificarse en el mismo lugar, porque una cosa es una jira (y vas cargando con tu comida y tu bebida) y otra cosa una fiesta de prau. No insistas en explicarme que ahora es así, porque una fiesta de prau no es eso, y, por supuesto, si hablamos de fiesta, obviamente, lo que sobra es el despliegue que actualmente registra cualquier evento de este tipo. Hace unos días leí que para un evento de este tipo intervinieron 260 efectivos de la Guardia Civil, un helicóptero, se instaló el mayor hospital de campaña que se monta a lo largo del verano en toda Asturias (dotado con 19 técnicos, tres médicos, siete enfermeros y siete socorristas), se intervinieron 192 dosis de óxido nitroso, se levantaron 117 actas por aprehensión de sustancias estupefacientes, se registraron 60 positivos en alcoholemia, 13 intervenciones por conatos de pelea o agresiones (detectadas por videovigilancia), se incautaron seis armas blancas, se registraron un millar de servicios de auxilio e información, y a fecha de hoy tenemos noticia de una persona ingresada en la UCI por agresiones y para no romper con la tónica habitual en estos eventos los asistentes depositaron en el recinto doce toneladas de basura... Retomando las medidas tomadas, ¿a qué se debe este despliegue? ¿Estamos en guerra o vamos de “folixa”? Tiro de hemeroteca y entonces veo a qué obedece todo esto: en 2018 se registraron 420 asistencias médicas con incidentes de todo tipo.
No es una crítica, señores, es un hecho: estas macrofiestas nada tienen que ver con las fiestas populares que se desarrollaban en todos los pueblos de Asturias, con mayor o menor renombre, y quienes recogen el testigo, a la hora de acometer el nuevo reto, son conscientes de que estas fiestas evolucionaron de una romería de carácter popular (con importante presencia familiar) a un macrobotellón multitudinario entre desconocidos, y, por supuesto, que nada tiene que ver con la fiesta de prau.
“Esto ye Asturies, y eso nun son fiestes de prau”; si lo que pretenden es vender macrofiestas a imagen de Ibiza, véndanlo como tal, pero dejen de lado la denominación de “fiesta de prau”, que no les corresponde, y si no pregúntenselo a sus antecesores y que les expliquen qué motivo los ha llevado a ausentarse cuando para ellos siempre fue cita obligada.
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