¿Existe la ley perfecta?
Tengo un amigo, abogado todavía en ejercicio, con el que me gusta encontrarme y conversar. Nuestra última conversación estuvo suscitada por tantos acontecimientos actuales que están poniendo en jaque a la ley, y naturalmente hablamos de leyes, las del hombre y las de Dios. Mi pregunta fue: ¿si la ley tuviese que ser respetada por la ciudadanía sin policías ni juzgados, sobre qué base se podría edificar esa sociedad?
-Pues supongo que estás pensando en una conciencia educada en la verdad y en la justicia, pero eso es... una utopía, o un imposible. Sin ley que se haga respetar, no hay seguridad ni convivencia posible.
-Cierto, por ahora es un imposible. El término griego para conciencia (synéidesis) significa tener conocimiento de algo con uno mismo. Gracias a esa facultad podemos mirarnos desde fuera y hacer una evaluación moral de lo que hacemos y de lo que somos. Cuando nuestra conciencia funciona bien, nos ayuda a examinar con honradez la clase de personas que somos en realidad, es decir, nuestros pensamientos y sentimientos más profundos. Puede guiarnos hacia lo que está bien y apartarnos de lo que está mal. Pero... ¿qué brújula, qué valores guían nuestra conciencia?
-Pues, los valores que se le hayan enseñado al individuo, los heredados en su familia o en su cultura.
-En ese caso, estamos en las mismas, no hay solución.
-Ya, la solución está en los valores espirituales, ¿no?, pero para cada una de las 2.000 religiones existentes habrá un código diferente.
-Sí, por eso estamos como estamos. La cuestión puede empezar por abajo, ¿Qué código es el que garantizaría paz, justicia, seguridad y amor? Analicemos los códigos y sabremos cuál es el idóneo.
-Vale, naturalmente empezaríamos por el Código de la Cristiandad, con sus 2.200 millones de adscritos, o adeptos, o fieles o...
-Efectivamente, esa es una buena piedra de toque, que nos va a demostrar que el código del Dios de la Biblia, con sus principios para el ser humano, es la solución si se aplica, solo que sigue siendo un documento extraño que no se conoce, mientras que ritos y tradiciones confunden o exoneran la conciencia.
-Entonces... ¿cómo examinar si ese código para educar nuestra conciencia, se está respetando en alguna parte?
-Pues, preguntándonos: Si todo el mundo en la Tierra perteneciera a mi religión, ¿se habrían terminado las guerras, y sería esta Tierra un lugar de paz, donde no se asesina y se viola a mujeres y niños, un lugar sin corrupción, sin inmoralidad, un lugar donde no hacen falta las cárceles...?
-¿Quieres decir que solo hay una religión verdadera?
-Como una sola verdad, un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres (1 Timoteo 2:3-6). Solo el Dios que nos a hecho, sabe cómo debemos funcionar, pero él no se vale de jueces y policías, porque en ese caso ¿para qué una conciencia?. Todo eso nos señala un fin, y un principio: fin del sistema creado por el hombre, y comienzo del sistema de Dios, basado en una obediencia al código por conciencia. Así se cumplirá el Padrenuestro: Venga tu Reino -gobierno- y hágase tu voluntad en la Tierra.
-Bien, pues... Amén.
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