El bebé de Gijón
En este país, si eres mayor de edad y cometes un delito, estarás en la cárcel algún tiempo, a lo sumo tres años, pero acabarás saliendo por buena conducta. En cambio, si eres menor de edad, eso será de “risa y pandereta”, porque en estos momentos en España no existe la Justicia.
Dios mío, con lo fácil que era dejarlo en una iglesia, incluso en un portal con una simple nota que dijera: “Le di la vida, pero por circunstancias no puedo hacerme cargo de su cuidado y lo doy en adopción”.
Lamentablemente no fue así, lo machacaste en vida y luego lo arrojaste a un contenedor de basura como un trapo inservible, como si no fuera una persona con vida, alma y corazón.
Y pensar que ese bebé, esa criatura que tú despreciaste vilmente, podría haber hecho feliz a una familia y llevar una vida plena, repleta de cariño y amor... Podría haber colmado las esperanzas de cualquier hogar, en el que la suerte no les fue proclive a la hora de concebir un hijo, y habría llenado de felicidad a ese bebé que tú arrojaste a un contenedor después de matarlo.
Tu hijo está en el cielo, pero a ti... no creo que te quiera ni en la zona más oscura del infierno.
Pido a Dios, como creyente que soy, que no tengas un minuto de descanso el resto de tu vida.
Y ruego porque la Justicia, por una vez en la vida, te otorgue el castigo que bien te mereces.
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