Salida al monte para celebrar mi 53.º cumpleaños
Tal vez no me crea, pero le aseguro que, con solo unas botas, el palo, los perros y monte, le costará encontrar a alguien más feliz que yo. En el campo me sobra casi todo, no me falta casi nada. No puedo imaginar mejor regalo que estar allí, así que el día de mi cumpleaños, con solo lo puesto, para arriba, a tierra de rebecos, pateando una travesía que ha dado algunos de los trofeos más relevantes del Cantábrico. Desde la cuerda dejé a los lados las mayadas donde mi familia arrancó el pan. Al fondo, debajo de Maciédome, los collados de Bolenga, y al otro lado, en Melordaña, el pequeño corripio aun en pie. De ahí salimos los Coya Sánchez, de esa vida de vaqueros, de miseria y calamidades, de leche y patatas. Viene bien no olvidar, es obligado poner de vez en cuando los pies en el suelo para dar valor y realidad a unos derroteros que amenazan con todo lo que huele a natural. Vivir de esto no es duro, es extremo. Un día el cuerpo decide por ti no volver a subir y nunca se vuelve al monte, lo he visto muchas veces, la montaña manda. Aguantar tanto charlatán dando consejos y criticando lo que desconocen me retuerce las tripas. Desgraciadamente, es lo habitual, y, por eso, al cumplir 53 años lo primero que hice fue darme un baño de monte. Me pongo malo cuando se atreven a hablar de ganado, de lobos y mastines, de caza y pesca, de animales. Mientras me quede vida lucharé con todas mis fuerzas por defender la normalidad, esa que nos ha traído hasta aquí. Contra la intransigencia y el sectarismo no hay mejor medicina que la verdad. No me trago, ni obligado, las mentiras que los ecoanimalistas se empeñan en imponernos. No soporto los embustes interesados de la Administración para tapar su basura. No comulgo con el fanatismo del político que enfrenta solo para conseguir votos. Viniendo de donde vengo les va a costar doblegarme, van a escuchar lo que no quieren. Permitirlo, no hacerlo, sería como renegar de Melordaña y Bolenga, olvidando el legado que tanto les costó conseguir...
Gracias a los miles de amigos que me habéis felicitado. Gracias, gracias, gracias...
Viva la caza. Long life to hunting.
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