Refugiadas migrantes: ¿antivalores insolidarios europeos?
Refugiadas migrantes: las personas que huyen de guerras y de colonialismos y saqueos, y que Europa no quiere que sus vidas sean protegidas.
Desde los gobiernos europeos adonde los rescatados dirigían sus denuncias improvisadas y un conato de huelga de hambre, aún no ha surgido ninguna solución. Ninguno de los gobiernos europeos ha pedido formalmente a la Comisión Europea la coordinación de las negociaciones para lograr un acuerdo que permita el desembarco de las 147 personas a bordo del “Open Arms” y los 356 rescatados por el “Ocean Viking”.
El Gobierno español, Estado de bandera del barco “Open Arms”, tampoco ha cambiado su posición. El Ejecutivo se niega a intervenir en Bruselas para acelerar el traslado a puerto de los migrantes a bordo, ni acepta acoger a los menores que han manifestado su necesidad de solicitar asilo. Mientras la tensión aumenta en alta mar, todo sigue igual en los despachos donde se debe encontrar la solución.
La Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) realizó un llamamiento a los gobiernos europeos para que permitan el desembarco y presten asistencia humanitaria a esas 507 personas que siguen en alta mar.
“Muchos son supervivientes de terribles abusos en Libia y proceden de países de origen de muchos refugiados. Necesitan asistencia humanitaria y algunos han expresado su intención de solicitar protección internacional”, ha señalado la organización con sede en Ginebra en un comunicado. “Abandonar en alta mar a gente que ha huido de la violencia de Libia con este tiempo significaría causarles aún más sufrimientos”.
“Se debe facilitar inmediatamente un puerto seguro y repartir la responsabilidad entre los diferentes estados para acogerlos una vez hayan desembarcado”, expresa el ACNUR.
El organismo de Naciones Unidas ha recordado que recientemente los migrantes en la zona han sufrido dramas como el bombardeo a un centro de detención en las afueras de Trípoli (con medio centenar de muertos) o el fallecimiento de otros 150 en el peor naufragio ocurrido en el Mediterráneo central en lo que va de año.
Un año atrás nuestro Gobierno facilitó el desembarco de 600 personas del “Aquarius”, pero ahora se está negando pese a los ofrecimientos de las autoridades de Valencia o Cádiz.
Hace pocas semanas que el “Sea-Watch 3” saltó a los medios de toda Europa después de que su capitana, Carola Rackete, decidiera atracar en Lampedusa con 40 migrantes a bordo tras 17 días a la deriva, a pesar de que no tenía permiso de las autoridades italianas. Otro barco, el “Alan Kurdi”, con 40 migrantes a bordo, sí pudo desembarcar hace algo más de una semana en Malta, tras un acuerdo de reparto con otros cuatro países europeos.
La Organización Mundial de la Migraciones y ACNUR volvieron a pedir ayer un mecanismo de desembarco sostenible de manera que priorice los Derechos Humanos y la seguridad de los migrantes, y además que se reconozca la labor de las oenegés salvando vidas en el Mediterráneo, y que no se les criminalice, con sanciones, amenazas, burdas mentiras y multas.
Y es que, además, la propia Frontex asegura que hay un 30% menos de llegadas de migrantes que el año pasado, debido sobre todo a que la guerra en Siria ha disminuido de intensidad.
Ayer, la asamblea general de CEAR enviaba una carta a Pedro Sánchez:
Estimado presidente del Gobierno en funciones, estimado Pedro Sánchez:
Nos dirigimos a usted tras comprobar la desesperante inacción de los gobiernos europeos desde que, hace 12 días, el barco de la organización española “Open Arms” rescatara a 160 personas en el Mediterráneo central. Ante la decisión por parte de los gobiernos de Italia y Malta de no dejar desembarcar a la totalidad de las personas rescatadas por esta embarcación, los líderes de la Unión Europea, parecen haberse cruzado de brazos, dando así aparentemente por buenas las decisiones de las autoridades italianas y maltesas, incumpliendo las normas básicas del derecho internacional, algo por lo que la Comisión Europea debería reaccionar contundentemente.
Ante esta situación, desde la Asamblea General de CEAR, conformada por una amplia representación de la sociedad española, le pedimos que, con la máxima urgencia, impulse una nueva política migratoria que contemple un plan de desembarco seguro y un plan de acción para ofrecer una solución conjunta a las más de 500 personas rescatadas durante los últimos días por el “Open Arms” y por el “Ocean Viking”, de la organización internacional Médicos Sin Fronteras.
Asimismo, y dado que estos acuerdos llevan negociándose meses sin ningún fruto visible, dada la gravedad de la situación, apelamos a que España ofrezca un puerto seguro al menos a la embarcación de bandera española, “Open Arms”, de manera inmediata.
Situaciones como esta nos confirman en la necesidad de implantar a nivel europeo un protocolo de desembarco seguro que evite que cualquier rescate en el mar Mediterráneo convierta a las personas que tienen en Europa su última esperanza en una suerte imprevisible para quienes huyen del terror. Cada desembarco no puede convertirse en un pulso entre estados para ver quién cierra más férreamente sus fronteras. España no debe participar en ese juego.
Hace unos meses leímos en su libro que “el haber salvado la vida a las 630 personas del ‘Aquarius’ hace que valga la pena dedicarse a la política”. Apelamos a esa conciencia que demostró el pasado verano y confiamos en que vuelva a ponerla en práctica ante esta situación. La vida de 500 personas está en juego, y ni los valores de Europa, ni los de nuestro país, pueden obviarlo.
Dice la CEAR, y esperamos que hagan caso.
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