Un 18 de agosto mataron a Federico
Un 18 de agosto del maldito 36 mataron a Federico, en penumbras se lo llevaron para no dejar huellas del crimen más abyecto, por la espalda en campo abierto.
Ni las amistades falangistas ni los orígenes de señorito pudieron parar las ganas de venganza de los que se arrogaban la constitución para gobernar matando.
Corría mucha prisa dar ejemplo, no les importaba su dimensión literaria, únicamente acabar con todo lo republicano, en un paredón o en un barranco.
Miles más murieron sin juicio ni causa, por orden de una España grande y libre, pero más que nunca aprisionada en manos infames, mentes criminales.
Todavía hoy se les oye, exigiendo castigar al diferente, expulsando al que viene del hambre y la guerra, ocultando los crímenes de las mujeres muertas.
Por eso más que nunca Federico está presente, defendiendo la diversidad humana, la tragedia de los débiles, el canto solidario de la izquierda.
Un 18 de agosto en Granada mataron al ser humano, pero no pudieron con el poeta, ni ocultar el drama de Bernarda Alba o Yerma. Y con su libertad tampoco, es la nuestra.
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