Ponle título
El verano va capitulando, y quienes cogieron sus vacaciones en la última quincena de agosto van regresando a sus hogares. En la Comunidad Puerta del Sol 7, se encuentran dos vecinos: uno sale por el portal y el otro regresa de su descanso vacacional.
-Buenas tardes.
-¿Buenas? Lo serán para ti, que ya te habrás aclimatado a la rutina. Yo aún no lo he asimilado.
-¡Jajajajaja! Poco a poco, hombre.
-¿Qué tal el descanso?
-Ya sabes, se hace corto. Unos días con mis suegros en el pueblo, una semanita en la playa, y cuando quieres darte cuenta, ya estás de vuelta.
-Bueno, ya falta menos para volver a marchar.
-¡Jajaja! Optimismo que no falte, ¿eh?
-Bueno, hombre, es fundamental. ¿Qué tal por aquí?
-Sin novedades, bueno, miento, ¿no sabes que tenemos nueva presidenta de la comunidad?
-¿Nueva? ¿No había sido reelegida Carmen?
-Sí, fue la que más votos obtuvo, pero al final le hicieron la cama.
-¿Qué me dices?
-Como lo oyes.
-¿Y quién es la nueva presidenta?
- Jejeje... ¡agárrate!... la Isabel.
-¿Isabel?... no caigo.
-¡Sí, hombre! Isabel la del bajo derecha, la “youtuber”.
-La tipa esa que se ganaba la vida dándole voz al perro de una marquesa o algo así.
-¡Esa!
-Pero ¿esa no estaba para encerrar?
-De psiquiátrico.
-Esa, ¿no es la que decía que le molaba salir los fines de semana y encontrarse atascos?
-Sí, esa misma.
-Y digo yo, ¿nos hemos vuelto locos o qué?
-Espera, que aún no sabes lo mejor.
-¿Más?
-Las votaciones las ganó Carmen, pero Pablito, Alberto y “Mohamed” se pusieron de acuerdo para echarla.
-Me pierdo.
-A ver, hombre, Pablito es el fulano ese que vacilaba de títulos académicos y eran más falsos que el flequillo del Dioni, vive en el ático derecha A. El “Carca”.
-Vale, vale, sí, ya caigo.
- El Alberto vino de Barcelona, con una mano delante y otra detrás, antes tenía puesto en el buzón Albert, tenía un Golf, una moto, y estaba endeudado hasta las cejas.
-Sí, sí, ya me doy cuenta, el “risitas” del falsete, el que andaba todo el tiempo con la muñequera de España.
-¡Ese mismo! Y no te lo pierdas, ahora vive en el ático derecha B.
-¡Joder! ¿Y ese salto?
-No me digas, pero para mí que este anda metido en algún rollo raro.
-Pues vacila al personal y dice que está muy centrado.
-¿Centrado? Ese centrado lo único que tiene es el orificio anal; de hecho, lo usa más que el cerebro, y cada día que pasa lo demuestra con hechos, cagada tras cagada.
-¿Y quién es Mohamed? Porque no me suena haber visto a ningún vecino musulmán por aquí.
-El fulano del ático derecha C.
-¿El de la barba?
-Ese, que dicen que va armado y tenía pinta de terrorista islamista, más peligroso que Espinete vendiendo condones.
-Pues vaya trío que fue a juntarse, vamos, lo mejor de cada piso.
-Ahí no termina la historia.
-¿Hay más?
-Claro.
-Dispara.
-La actual presidenta debe varias cuotas de la comunidad y el IBI.
-¡Buff! No me lo puedo creer ¿va en serio o me estás tomando el pelo?
-Palabra de hipotecado.
-Inconcebible, macho, ¿vamos a poner al zorro a vigilar las gallinas?...
-Mira que nos conocemos todos, sabemos con quiénes convivimos, o al menos eso pensábamos, ¿recuerdas al Albert, cuando despotricaba contra Mariano, el gallego, el que era registrador de la propiedad?
-Claro que lo recuerdo, mira que no despotricó ni nada contra él: que si era un falseador de cuentas, que nos había hurtado fondos de las derramas, etc.
-Pues, ahí donde lo ves, los pillaron cenando antes de que milagrosamente Mariano volviera a presidir.
-Menudo chaquetero, es más tonto que el que asó la manteca.
-Ahí le has dado, esa es la definición que mejor le pega, porque después de aquello volvió a jurar y perjurar que, mientras él viviera aquí, no presidiría la comunidad ningún “pufista”, y no solo eso, con Mohamed no se habla, dice que es un radical y que no quiere tratos con esa gente, pero, ya ves, van de la manita. Pero no acaba ahí, como en los dibujos animados: aún hay más.
-Oye, no sigas metiéndome miedo, que cojo las maletas y me piro.
-¿Como Carmen?
-Pero ¿se fue Carmen?
-Sí, después de ver el percal se largó y dijo: ahí os quedáis. En su piso está su sobrino Íñigo, el de la cara de niño.
-¡Ah, sí! El que era coleguita del de la coleta, que pasó a vivir en el ático izquierda.
-Ese mismo, pero a lo que iba, que me pierdo, ¡ah! ¿Sabes a quién ha puesto Isabel de vicepresidente?
-Miedo me das...
-A Enrique.
-¿Enrique?
-Enrique López.
-¿El “Bolingas”?...
-Ese.
-¿El que pillaron ciego en moto, que llevaba más alcohol en el cuerpo que gasolina en la moto?
-¡Ese!
-Te digo una cosa, no somos más tontos porque el día tiene 24 horas, si no...
-Tenemos lo que merecemos porque lo permitimos.
-Oye, que yo no la voté, ¿eh?
-Yo tampoco, macho, pero ahí lo tienes.
-Mira tú que yo confiaba en los “Picapiedra”, los del ático izquierdo, Pedro y Pablo, pero nada.
-¿Cómo que nada?
-No se hablan, colega, si uno va en ascensor el otro sube por las escaleras. Si el ascensor está ocupado y se encuentran en las escaleras, uno baja por la de servicio y el otro por la de incendios.
-Te juro por mi madre que me has quitado las ganas de posar el equipaje.
-Y ¿adónde vas a ir que mejor te chuleen que aquí?
-¿Recuerdas esa serie que decía: “Aquí no hay quien viva”?
-Sí, que después evolucionó a: “La que se avecina”.
-Bueno, pues nosotros estamos perfectamente preparados para confeccionar la tercera entrega.
-Ponle título.
-Mmmm... mejor lo dejamos para que el lector lo titule como le venga en gana.
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