Los políticos viven de la confrontación
Señores políticos: Sabemos que todos ustedes viven de la confrontación continuada, siempre están inmersos en una especie de duelo entre pánfilos para ver quién tiene la lengua más larga en descalificaciones y pérdidas de tiempo. Ya en su día, Zapatero, al que llamaban el “bambi”, sin saber que el micrófono recogía sus palabras, decía: “Lo que pasa es que nos conviene que haya tensión”, al término de una entrevista con el periodista Iñaki Gabilondo. ¿Se imaginan lo que maquinaban Aznar, Guerra y sus satélites?
La política está denostada por estos sujetos, es igual el partido y la ideología, todos acaban en manos del poder económico y los especuladores. Los paganinis somos el resto, que llegamos a confiar en ellos. Pedro Sánchez y su cuadrilla encandilaron a gran parte del electorado de izquierdas por el miedo a esas tres derechas, ahora sabemos que era simplemente confrontación entre ellos, hacer a los electores acudir a las urnas para que el otro (los otros) no gobiernen, en vez de que ese apoyo tenga un destino en positivo.
Las campañas electorales se conforman entre bambalinas siempre con la intención de engañar, jamás tienen el propósito de ser cumplidas. Pedro y sus lacayos, mientras gobernaban en precario, en minoría (lo siguen haciendo), los viernes sociales decían, allí decreto tras decreto, iban convenciendo a los españoles de que ellos sí, ellos serían diferentes, darían por fin fundamento a ese partido obrero y social… ¡Pero no! Todo era treta de trepas sin más. Miren y vean de todos esos decretazos los que llegaron a ejecutar: ¡casi ninguno! No pusieron empeño en buscar apoyos para aprobar los Presupuestos; sin esos Presupuestos, todos esos viernes sociales se quedaban en meras intenciones. Señor Pedro Sánchez: si aceptó ser investido en moción de censura con los apoyos que recibió, ¿por qué luego renegó de varios de ellos, porque la derecha, en esa confrontación perpetua, les afeaba lo que ellos harían sin ruborizarse? Usted, o es un incauto o nos trata de engañar al personal. Ahora va por el mismo camino: gana las elecciones, pero le faltan escaños para un gobierno firme, pues desde el primer día se encargó de ir derribando puentes con todos aquellos a los que necesitaba para ser investido, diciendo que gobernarían en minoría… ¿de qué van?
Creo que prometieron más de lo que podían dar y ahora, con el otoño caliente que se les viene encima con el “Brexit”, la sentencia del “procés”, la recesión económica y algunas cosas más, pretenden seguir en funciones hasta la primavera del 2020; y luego que todo esté patas arriba, intentar salir airosos de todos esos problemas de los que, al estar en funciones, se podrán escaquear. Así decía Montoro, recuerdan: “Que caiga España, que ya la levantaremos nosotros”. ¿Saben?, solo les importa mantenerse ustedes.
Ahora vienen las tres derechas (estas sí pactan y se entienden) a pretender hacer de sus comunidades, especialmente Madrid, una especie de paraíso fiscal para ricos, bajándoles impuestos sin fundamento. Ustedes, el resto de comunidades, se lo permiten. Nuestro sistema de bienestar está fundamentado en un principio de solidaridad entre todos, en el que las comunidades más ricas deben aportar al resto, así como los más ricos deben pagar más que los que menos tienen. Pero PP, Cs y Vox interpretan que sus votos están entre esa clase pudiente, para ellos gobiernan. Vean, proletariado y pensionistas, sigan regalándoles el voto a estos insolidarios y verán dónde acaban ustedes. Deben comprender que, si nos quejamos de lo de Cataluña (ahí el PP es líder indiscutible), no pueden luego hacerse ustedes independientes económicamente del resto de las comunidades, convirtiéndose en paraíso fiscal allí donde gobiernan. Es una contradicción en toda regla. Madrid tiene ventajas sobre el resto de comunidades, una ventaja añadida por ser centro y reino del poder, de la banca y de las empresas; por ello, no pueden convertir esa comunidad en un Gibraltar o una Suiza a la española. Lo que me extraña es que no se planten todos esos barones de otras regiones. No hay principio de solidaridad y además les roban empresas, que allí se irán porque pagarán menos. Hay que cortar de raíz ese desmán sin más.
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