La Nueva España » Cartas de los lectores » Señora Olga Seco: sensatez frente a prejuicio

Señora Olga Seco: sensatez frente a prejuicio

28 de Agosto del 2019 - José Viñas García (Oviedo)

Dice la articulista Olga Seco: "El prójimo se enfada rápido, ahora nos molestamos por todo, en un semáforo, un conductor amargado se puede bajar del coche y reventarnos la cara", sigue con: "A diario vemos espectáculos de los calentones de cabeza: describe los insultos proferidos por estos" - así es, dentro del coche, parece que llevan armadura y se envalentonan todos los energúmenos y energúmenas. Ese tipo de comportamiento hay que erradicarlo, denunciar cuando nos ocurra sin miramiento si llevamos testigos de ello.

Señora Olga Seco: Ustedes usan el lenguaje inclusivo para cuando les interesa, ese tipo de conductor amargado, también existe y diría que en la misma proporción entre conductoras amargadas. Muchas veces todos los conductores (hombres o mujeres- varones o hembras) se encontraron en ese semáforo y fuera de él, con mujeres conductoras "de llama constante y que a la mínima se prenden" como así lo denomina usted y que su feminidad no las impide soltar los mismos improperios a los que usted acusa a los conductores hombres como exclusivos de la mala educación.

Hace poco esperando con intermitente encendido a que saliera un coche para aparcar el mío, dos mujeres se colaron y cuando les pedí explicaciones me echaron a la mierda, cuando les di respuesta a esa lengua mordaz hicieron el ademán de llamar a la Policía, sin testigos que creen que hubiera ocurrido a pesar de que pudiera ser yo su padre, ¿se aprovechan o no, de ser mujeres, algunas de esas féminas perseguidas hasta por su propia malasombra? En otra ocasión, en el aparcamiento de Salesas en Oviedo, tres mujeres aparcan en minusválidos, cuando vi que no tenían la identificación de discapacidad y salían como saltamontes y pletóricas les llamé la atención, me dijeron: "A ti qué cojones te importa", les dije que llamaría a la Policía por usar un aparcamiento inadecuado; me tuve que ir, eran tres energúmenas de cuidado aprovechando su bondadosa protección ante este tipo de discusiones. ¿No les parece que en privado pueden ocurrir casos y cosas similares? Por ello, una llamada acusadora jamás puede ser prueba de nada, de lo contrario estaremos permitiendo vestir un santo para desvestir otro. La ley jamás debe discriminar y dar prioridades a quienes se dicen iguales a quienes acusan. La igualdad no consiste en cremalleras, cuotas y atajos, es competir de igual a igual, eso es igualdad. Pedir preferencias es sentirse inferior de antemano. Los inferiores no pueden ocupar altos cargos, lo pagaremos todos. Las que valen están.

Luego relata una historieta personal sobre una mano en su pecho, ¡claro está, la de un varón salido!, ya que describe que se peleaban como corceles entre ellos para encontrar su espacio (no entre ellas). ¿Todos eran varones? o ¿acaso a las mujeres igual les daba salir fuera del marco de la foto? ¡Claro! insinúa, deja caer, que ellas, todas educadas, no tenían manos, solo las manos perversas de los hombres siempre en busca de teta indulgente eran las que se fueron a las suyas en busca de un acoso en toda regla. Describe con mucha claridad que a pesar de esa mano en su pecho, usted seguía reposada y tranquila, que en vez de darse la vuelta y partirle la cara, prefirió el humor a la conducta mercenaria. ¿Sabe una cosa?, lo mercenario es eso que usted hace ahora, debiera en aquel momento mostrarse con la suficiente personalidad y poner al individuo en cuestión en su sitio, allí y no ahora. Salvo que esa transigencia después de comidos y bien bebidos les hiciera pasar como dice "muy bien" y alguno entre tanto darle al tanque confundiera tanta transigencia, como que todo monte era orégano.

Después de describirnos el suceso como un guantazo en la cara que le tenía que dar a ese sujeto, termina dulcificando todo con humor y que las cosas que se hacen con naturalidad y espontaneidad no registran maldad... Lo siento, son temas muy candentes y serios para tomarlos tan a la ligera.

Las personas son diferentes todas, nadie puede hablar en nombre de los demás salvo que todas las mujeres de España les firmen un poder notarial para ser portavoza de todas ellas. Todos nosotros somos únicos y solo podemos hablar por nosotros, por nuestras propias miserias, prejuicios, fobias y moralinas. No lo digo por escrito, es por otras feministas retrógradas que convierten sus androfobias en biblia de la feminidad.

Tiene usted toda la razón, es cuestión todo de educación, ni todos los hombres son unos salidos ni todas las mujeres son tibias o rebosan bondad y credibilidad sin más.

Cartas

Número de cartas: 49673

Número de cartas en Abril: 42

Tribunas

Número de tribunas: 2195

Número de tribunas en Abril: 1

Condiciones
Enviar carta por internet

Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.

» Formulario de envío.

Enviar carta por correo convencional

Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:

Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo
Buscador