Propaganda sin esperanza
En esta era de la superinformación, hay una gran falta de verdadera comunicación. Hasta mediados los años 50 no había TV en España y solo algunas familias compraban la prensa el domingo; prácticamente, la radio era el gran medio informativo. Sobresalía también el "No-Do", que naturalmente estaba sometido como todos los medios a la propaganda del régimen. Asociada al régimen, la censura eclesiástica llegaba hasta las películas, la música, etcétera. Pero claro, al no existir el diálogo con el pueblo, el pueblo se comunicaba mucho más entre sí. En mi caso, como charnego en Barcelona, disfrutaba del apoyo, amistad, alegría y cariño de una gran cuadrilla de aragoneses. Emigrantes, sí, pero con una ilusión de futuro y una esperanza propiciadas por la falta de noticias terribles, como las que hoy arrojan dudas sobre el ser humano. En este presente, las dictaduras democráticas también utilizan los medios, y más poderosos, como la TV. La información del sistema actual y su propaganda tienen aún más poder sobre las masas, porque el pueblo no tiene medios para responder, a no ser estas carticas inocentes y algunas protestas pasajeras. El pueblo ya ha asumido la propaganda, y no sabe cómo transmitirse una esperanza entre sí, mientras sucumbe a este descarnado presente y el tenebroso futuro que se asoma: Matanza en Kabul, montes quemados, bebé asesinado y arrojado al contenedor, el "Open Arms" sin compasión, espiral de robos violentos con "mata león", y temor e inseguridad en esta vieja Espña. "Botellón", droga, mafias, violencia de esto y de lo otro. La pornografía está modelando tarados, egoístas y psicópatas, dice J. M. de Prada. Ninguno de los agresores ha ido a prisión, dice un titular. Crimen ya ha habido, pero el dato nuevo es la impunidad, apunta Carmen Posadas. Eso es, ya puedes ir tapiando las puertas y ventanas de tu casa, porque no hay defensa contra los okupas.
Sí, queda una esperanza... para los que esperan en la justicia divina (Rom.8:20,21).
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