El jueguecito del "Brexit"
Lo que parecían bravuconadas de un oportunista se ha convertido en una seria amenaza para la estabilidad de la Unión Europea, incluido el propio Reino Unido, que no se va a ir de rositas.
De hecho, el cierre del Parlamento propiciado por Boris Johnson, con la autorización de la Reina, ha provocado una tormenta política en el país como no se había visto en las últimas décadas y cuyo desenlace es imprevisible. La falta de tiempo real de los contrarios a un "Brexit" duro para poder contestar con la mismas armas va a generar un caos del que difícilmente podrán salir airosos y, en consecuencia, el resto de países europeos tendremos que asumir y aceptar sus consecuencias.
No es fácil de entender este tira y afloja que se traen los ingleses con el tan traído y llevado "Brexit", del que no puede salir nada bueno porque está ya tan enquistado que difícilmente puede tener un final positivo incluso para los que lo apoyan.
Según están las cosas, creo que, lejos de negociar más con los ingleses y dado que ni ellos mismos saben lo que quieren, podría ser oportuno que todos los países de la Unión Europea, salvo el Reino Unido, lógicamente, sometiéramos a referéndum el régimen que queremos tener con ellos, y no estar a expensas de lo que ellos mismos decidan, para lo que han tenido tiempo de sobra.
Así podrán saber lo que se están jugando y dejarán de jugar con nosotros como testigos impotentes de un jueguecito en el que se han concedido el derecho de poner ellos las reglas.
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