Respeto a la bandera
La bandera española es una representación de España, ha de ser saludada siempre con respeto y con cariño por todo buen español, representa a la Patria, todo el pasado y el futuro de España están contenidos en ella, tanto es así que cuando el viento sacude sus pliegues, parece que los antepasados nos vienen a hablar desde sus tumbas, y si el sol inflama sus colores parece que nuestros descendientes nos gritan que también ellos la amarán y engrandecerán a la Patria. Constituyen las banderas una excelente forma de comunicarse, los barcos mercantes y los de la Armada se enviaban señales usando las banderas, hay un código internacional de señales que usa una bandera por cada letra del abecedario, en su origen las banderas representaban un linaje o una casa real. Las banderas en todos los países del mundo (menos en el nuestro) son respetadas, significan el hogar y sus colores anuncian la seguridad de estar en casa.
Viene este contenido a cuento de que en el Ayuntamiento de Bimenes, en Mantimporra, el alcalde (asturianista), Aitor García, ha procedido a colocar la bandera de España en el Consistorio tras la denuncia presentada por el colectivo “El Club de los Viernes”, algo que no sentó nada bien al regidor yerbato, Aitor García, según la expresión recogida por este periódico LA NUEVA ESPAÑA tras colocar la enseña nacional: “Hay cosas más importantes en los ayuntamientos que colgar trapos”.
“Trapo” la bandera de España, esto dice el regidor yerbato, que no supo frenar la húmeda; el desdoro al que ha sometido nuestra bandera el regidor Aitor García, no es comparable a cualquier otro de los muchos que acumula en sus telas nuestra enseña nacional. Le debería causar sonrojo, nada sabe ni conoce de la rojigualda, cuyos labios abiertos al sol de la Historia cantan las triunfales glorias de la Patria, a la que todo buen español esta obligado a conocerla, alabarla y defenderla, a trabajar por su engrandecimiento a servirla en todo momento, hasta morir por ella.
Hace unas fechas, vi la previa de un partido de la final de la NBA; salían a la cancha tocando el himno estadounidense, con cariño y respeto, con su gran bandera, la de barras y estrellas, se veía a la gente con lágrimas en los ojos, todo con gran cariño, con respeto, con orgullo y una gran pasión, y sentí envidia del patriotismo norteamericano al mostrar al mundo entero sus símbolos, el himno y su bandera, que les representan. A lo que uno quiere llegar es al curioso fenómeno de que aquí, en España: a los españoles parece que cada vez nos avergüenza más enseñar nuestros símbolos, es el único país del mundo donde se pita el himno propio, el nacional y se pisa la bandera. Confío en que con el tiempo nosotros podamos mostrar orgullosos la bandera que nos represente, enseñar nuestros colores, rojo y gualda. Lo del alcalde yerbato, para echarse las manos a la cabeza, no supo frenar la húmeda y llevará a rastras el peso de su incoherencia, y el mero hecho de que esté ahí supone un pequeño o no tan pequeño fracaso para la democracia.
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