Luciano Romero: en Asturias no te olvidamos.
El martes 10 de septiembre vuelve a realizarse acto de memoria y solidaridad en el Parchís de Xixón, a las siete, relacionado con el crimen de Luciano Romero, que ese día 10 era secuestrado y al día siguiente aparecía torturado y asesinado.
Las fechas son coincidentes en los tiempos históricos con muchas otras efemérides que afectan al mundo laboral, y entre ellas la convocatoria de la Vía Campesina Internacional como día de acción contra la Organización Mundial de Comercio OMC y contra los TLC, recordando que un 10 de septiembre ocurría la muerte de Lee Kyung Hae, campesino de Corea del Sur que se autoinmolaba en Cancún en una Cumbre de la OMC https://viacampesina.org/es/la-via-campesina-llama-a-la-movilizacion-contra-la-omc-y-los-tratados-de-libre-comercio/ señalando la Vía Campesina los efectos desastrosos de las recomendaciones OMC y remarcando esos efectos en las quemas provocadas en la AMAzonía, donde también el tratado con Mercosur amenaza con minar los estándares de sanidad, medio ambiente y bienestar animal en la Unión Europea, además de carecer de coherencia con los altos estándares sentados en la Cumbre del Clima de la ONU, o también el aniversario 46 del golpazo militar en Chile, cuyas consecuencias neoliberales permanecen para hacer sufrir a las clases trabajadoras chilenas que hasta 1973 aspiraban democráticamente a dirigir y gestionar comunitariamente los destinos de su país. Este aniversario 46 está siendo alterado por las soeces y provocativas declaraciones de Bolsonaro al ensalzar la figura del militar traidor y golpista Pinochet, y denigrando a sus víctimas, entre las cuales se encuentras las figuras del presidente Salvador Allende o el cantante popular Víctor Jara.
En el caso de Colombia los asesinatos cotidianos y recurrentes impiden mantener la atención sobre cada uno de ellos: esta semana se ha pasado desde el asesinato de una candidata a alcaldesa junto a su madre y otras 4 personas acompañantes, al crimen de tres mujeres indígenas asesinadas en el día en que se celebraba el día internacional de la mujer indígena, entre ellas la señora de 70 años del pueblo seminómada Makaguan, Magdalena Cocubana, hasta otros tres indígenas asesinados en pocas horas, en un genocidio social que tiene en alerta humanitaria a todas las organizaciones, mientras que en paralelo la Corte Interamericana de DD HH analizaba los incumplimientos del Estado colombiano respecto a 14 sentencias condenatorias de carácter internacional para otras tantas masacres para las que la justicia colombiana no ha logrado impartir justicia, es decir han permanecido en la maldita Impunidad.
Luciano había estado en el exilio temporal en Asturias, y por ello también mucha gente pudo conocer y saber de sus características humanas y sociales. Tras su desaparición física los integrantes rotatorios del programa asturiano de DD HH tomaron su nombre como colectivo de refugio, y dicho colectivo y programa recibían el premio "J. A. Ballesteros" de la Cultural Gijonesa, y el premio "DD HH" del Ayuntamiento de Siero.
El asesinato del obrero y dirigente sindical Luciano Romero Molina sigue sin autoría intelectual. Solo han sido condenados los autores materiales.
Pero ¿quién ordenó su asesinato?, ¿quiénes se siguen beneficiando del genocidio sindical impune que ha costado la vida a 3.200 sindicalistas colombianos?
Trabajador de Cicolac-Nestlé en Valledupar, Luciano fue visto con vida aproximadamente a las nueve de la noche del 10 se septiembre y en la mañana del día 11 de septiembre fue encontrado amarrado, torturado y en su cuerpo presentaba 54 cuchilladas.
Luciano Romero tenia medidas cautelares de la Corte Interamericana.
Había sido despedido irregularmente de la Nestlé y a su regreso de Asturias había adquirido con otro compañero un vehículo para sobrevivir de taxista. La sentencia determina que dicho vehículo también fue robado por los escuadroneros y vendido por piezas.
Sin embargo, la primera vez que una delegación asturiana presentaba este asesinato ante el fiscal general Mario Iguarán, este alegaba que se trataba de un crimen pasional, nada político. Una intervención decidida del director de la Agencia Asturiana de Cooperación en Fiscalía, Rafael Palacios, coadyuvó a revertir la investigación, que tiene derivaciones pendientes en un Juzgado de Suiza.
Durante el recorrido previo a su muerte, Luciano fue llevado en dos ocasiones al frente del Batallón la Popa, en horas de la noche, trasladado en el asiento trasero de su taxi, sus manos esposadas, mientras que varios hombres le apuntaban con un arma corta; curiosamente el vehículo no fue detenido cuando en este lugar opera un retén del Ejército nacional.
Desde Colombia, el sindicato de la alimentación Sinaltrainal, al que pertenecía Luciano, ha dicho: "...les agradecemos inmensamente la solidaridad y el acompañamiento que durante muchos años nos han brindado para avanzar en la búsqueda de una Colombia con soberanía, democracia, paz y bienestar para nuestras gentes.
De manera muy especial, les agradecemos una vez más, el haber recibido a nuestro entrañable compañero Luciano Romero en su casa, en su tierra, haberlo abrigado durante un tiempo, en el que seguramente alimentó y fortaleció su moral, su esperanza en la construcción de un mundo mejor y le dio nuevos bríos para regresar a Colombia, junto a su pueblo, por el que lucho hasta la muerte... como los grandes, los irremplazables".
Como delegada de Sinaltrainal y de la familia fue invitada a Asturias en el décimo aniversario su hija Luisiana, que fue recibida en el Parlamento asturiano, la Agencia Asturiana de Cooperación y los ayuntamientos de Siero y Gijón.
La alianza criminal entre policías y paramilitares que reconoce y condena la sentencia del crimen de Luciano (sentencia que dice que el de Luciano es un crimen de lesa humanidad) es la misma que ha permitido perpetuar la impunidad de los asesinos múltiples por toda Colombia, significativamente contra sindicalistas, que sufren el genocidio sindical más amplio del planeta y cuya responsabilidad única recae en el Estado, en el Gobierno de Uribe en 2005, cuando ocurrió el asesinato planificado de Luciano, y en el Gobierno de Duque, que se niega a desmantelar a los grupos paramilitares.
En Asturias, Luciano, hermano, no te olvidamos.
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