¿Qué es un tener un proyecto feminista?
No voy a nombrar a nadie, es un tema al que aluden los que no tienen otra visión de futuro más que seguir entablando polémica donde no la hay. Dividiendo la sociedad por sexos, por buenas y malos.
No es que lleve ahora más lo femenino que desde siempre, la mujer desde hace años en este mundo avanzado está presente y forma parte del progreso, está implicada y responsabilizada, es cierto que en nombre de ella salen (las arribistas en busca de fortuna, los colectivos feministas retrógrados y enfermizos, siempre llenos de odios, rencores, envidias, fobias y manías, donde la androfobia y la misandria sostienen un relato que nadie se atreve a contradecir) en busca de esos atajos que los políticos de turno tienen a bien favorecer a todas en general, sin importar su preparación y su capacidad; aquí lo verdaderamente importante es tener vagina. Si tienes pirulina, estarás jodido, el seso no importa, como mucho entraras en un sistema de cremalleras y cuotas por narices, lo contrario será considerado machismo imperante y preponderante. Luego entrarás en el reino de la culpabilidad sin más, en el eterno dilema de tener que demostrar la inocencia, aunque sea dentro de un ámbito íntimo y personal. No hay cosa peor que estar en permanente sospecha, si una mujer por las causas que sea tiene a bien denunciarte, ya estarás marcado de por vida, ¿quieren eso para sus hijos?
Queremos un mundo abierto para todo, pero resulta que tenemos a bien considerar a las mujeres incapaces de por ellas mismas alcanzar lo que merecen. Si son ustedes los que las tratan de menores de edad, de mediocres, les están protegiendo, diciendo en su cara que sin atajos, cuotas o paridades no lograrán salir de donde se desmerecen por sí mismas.
No pueden seguir manteniendo ese relato, de que la mujer es igual (e incluso muchos y muchas hasta dicen que son superiores en todo), pero para escalar y llegar necesitan de esos a los que superan de boquilla todas aquellas innecesarias. No las que valen, esas hace muchos años que lograron pasar ese techo de cristal que dicen muchas no poder sobrepasar. Muchos años dirigiendo países, empresas, medios de comunicación, diarios, economías, FMI, bancos, ministerios, alcaldías, rectorados universitarios, investigadoras de prestigio... están desempeñando todos los cargos imaginables con la misma entrega y solvencia que lo haría otra persona del sexo contrario. Por todo ello, ustedes cambien el discurso, no vale todo, ni valimos todos, ni valen todas para según qué retos y responsabilidades: “Nuestro gran error es intentar obtener de cada uno en particular las virtudes que no tiene, y desdeñar el cultivo de las que posee”. Marguerite Yourcenar.
¿Se pueden seguir tolerando esos discursos imprecisos de nuestros políticos?, siempre a la caza del voto. ¡No señor!, la permisividad, el querer quedar bien con todos y todo, es el peor de nuestros males, no todos, aunque sean grupetos tocando cornetas tienen razón para ser considerados, hay que tener valentía para decírselo. (Pier Paolo Pasolini): “La tolerancia es lo que crea los guetos, al permitir a los ‘diversos’ expresarse a condición de formar parte de una minoría aceptada pero circunscrita. La tolerancia es el lado más atroz de la falsa democracia. Es más, te diré que resulta mucho más humillante ser ‘tolerados’ que estar ‘prohibidos’ y que la permisividad es la peor clase de represión que existe”.
Si fuera mujer, me sentiría dañado con esos discursos (de puro macho que defiende a la hembra) que suelen hacer los líderes políticos de todos los partidos, cargados de tolerancia y permisividad hacia cualquier colectivo que tenga a bien en nombre de todas ellas, aprovechar casos desgraciados, accidentes, violaciones, muertes y cualquier suceso para “enmendar la plana” a costa de culpar a todos los hombres de sus carencias y de que existan energúmenos a montones. Así como existen energúmenas a cientos. La vida es un cúmulo de contradicciones constantes, nadie es bueno o malo a retorcer solo por tener sexo diferente. Si no entendemos eso, nadie puede, menos líderes políticos, seguir alentándoles a descomponer la convivencia entre hombres y mujeres. Nos complementamos, nos necesitamos, nos respetamos, nos queremos y amamos... lo otro, es dividir la sociedad. No necesitamos de ustedes.
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