Pistoleros del siglo XXI
Se asemejan a pistoleros cuando llevan metido el teléfono en el bolsillo trasero del pantalón vaquero, pues desenfundan con la misma presteza que el justiciero buscador de recompensas.
Es muy entretenido verlo, cómo sacan y guardan el móvil que ha costado un pastón, que ni sus padres ni abuelos lo tienen, es una señal de identidad entre los jóvenes, una gran máquina potente 5G de última generación que los transporte al mundo irreal, donde se abstraen de todo lo que les rodea, incluso de la familia, una pasada.
Es frecuente ver a los niños de corta edad darle al botón adecuado para ver imágenes, vídeos sin saber hablar ante el asombro de sus padres y abuelos que se preguntan a dónde llegara esta eminencia de niño o niña.
Lo cierto es que son mucho más hábiles que los adultos para manejar las nuevas tecnologías, parece que hay algún nuevo gen que les favorece tal destreza. Lo más triste es que no viven la realidad, pues la buscan en la ficción o en aquello que les entretenga, hablar con sus compañeros o colegas de a lado, vía whatsapp a una velocidad de vértigo y a dos manos dándole al pequeño teclado, abreviando términos y preposiciones con signos matemáticos, es otro mundo y me pregunto será el mundo de los ciborg, mitad humano y mitad robot, el Homorobot.
Es otra forma de pensar y actuar sin prejuicios humanos y evasión de responsabilidades sociales, todo parece una incógnita de futuro, ya no hay padres que se atrevan a negarle al pequeño hijo el teléfono, es mejor eso que tener que reprenderle para que no lo use, el niño con el teléfono se calla y no necesita de niñera, los aparcas en cualquier sitio del parque, casa o bar y se queda allí horas y horas callado como si no existiera, mientras los padres pueden hablar tranquilamente o tomar algo sin que el vástago moleste. ¡Ah, bendita tecnología!, no hay niñera más eficaz que un teléfono es sus manos.
Pues bien, aunque los padres y abuelos lo saben de oídas y algunos ya padecen los efectos de tan malas prácticas, está apareciendo el abandono de estudios, bajada de rendimiento académico, falta de atención y concentración, al hijo le llamas y no te hace caso ni te oye cuando está ensimismado con esa cajita tonta, pero tan eficaz para doblegar la voluntad y responsabilidad, dicho por psicólogos, sociólogos, educadores y profesionales de la conducta y socialización, mas padres y abuelos piensan que eso es una fiebre pasajera como el paso de la adolescencia o edad del pavo, pues bien para muchos será eso, pero para otros será un grave problema familiar de autocontrol para la vida posterior y futura.
Se está hablando de la tremenda adicción de jóvenes al juego, pornografía, acoso sexual y todas las miserias humanas que se pueden potenciar con arma tan peligrosa, mal usada.
Las nuevas tecnologías son utilidades maravillosas, empleadas con raciocinio y como apoyo al ser humano y progreso, pero en este aprendizaje tienen que existir reglas que se cumplan, no sólo los padres deben hacerlas valer, sino los gobiernos, autoridades públicas. En muchos colegios los teléfonos se prohíben y hay gobiernos que está intentando poner límites a esta anomalía invasiva y contagiosa para la razón y abono del libertinaje de niños y jóvenes con armas tan peligrosas cuando no se saben usar con la debida responsabilidad y consideración, en esta labor debemos estar todos, los educadores, padres y abuelos, ser muy responsables y tomar seria conciencia de lo que estamos haciendo con nuestros infantes. ¿Qué dirían ustedes si ven a un niño o joven con un revólver cargado jugando? Pues eso parece exageración, pero en muchos casos podría ser muy similar. Pistoleros del siglo XXI, pero sin recompensas.
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

