¿Quién vendrá al rescate?
Qué extraordinaria habilidad la de algunos comunicadores para comentar el extraño y desalentador presente acompañado de las campanillas festivas de un positivismo infantil y peligroso. Cada semana, alguno de los lectores de este y otros periódicos me hacen sentir lo mismo. Sé que somos pocos los que no le vemos salida a este estado de cosas, somos los descreídos en el sistema del hombre. En realidad, no hay salida. Cada cual busca su salida mental o emocional en el positivismo, en mirar hacia otro lado, en simpleza pura y dura, o en esperar que sus días acaben y el que venga atrás que arree, pero todo eso es desesperación encubierta, derrotismo, o en el peor de los casos, cobardía o "insipiedad" (palabra güay donde las haya).
Es extraño que tantas personas esperen algo de quienes quizá podrían hacer algo. ¿No estamos viendo lo que hacen? Suponiendo que alguien intentara hacer algo, tiene que tener los medios, el poder, la influencia... y todo eso no puede moverse sin el consentimiento de los que tienen más medios, más poder y más influencia. En definitiva, los que podrían frenar la guerra, la contaminación, la injusticia, el hambre, el crimen organizado o la violencia callejera y doméstica ni han nacido para eso, ni creen en eso, ni están por arriesgar nada de lo suyo por eso. De hecho, se está gastando mucho dinero para escapar a Marte, si llega el caso. Naturalmente, solo hay billete para unos pocos.
¿Por qué la gente no acude al Creador y dueño de la Tierra para conocer su plan de rescate? ¿Por qué se pregunta a los muertos, gente que otros humanos designaron santos, cuando siguen en el polvo, esperando ese mismo plan de rescate para ellos mismos? Parece que no se conoce ni se quiere conocer lo que Dios tenga que decir; sin embargo Él tiene no una salida sino "la salida". Lo triste es que no le va a gustar a la mayoría. La mayoría, y lo dice la historia, nunca ha estado de acuerdo con una solución definitiva. En los días anteriores al diluvio... bueno, que lo diga la Biblia: "Y la tierra llegó a estar arruinada a la vista del Dios verdadero, y la tierra se llenó de violencia. De modo que Dios vio la tierra y, ¡mire!, estaba arruinada, porque toda la gente de la tierra llevaba una vida corrupta" (Génesis 6: 11,12) .
Jesús quien significa el rescate de Dios para la exigua humanidad leal, dijo sobre aquellos días y nuestros días: "Porque como en aquellos días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, los hombres casándose y las mujeres siendo dadas en matrimonio, hasta el día en que Noé entró en el arca; y no hicieron caso hasta que vino el diluvio y los barrió a todos, así será la presencia del Hijo del hombre". (Mateo 24: 38,39) Es decir: las cosas cotidianas, las cosas de la vida centrada en uno mismo, han anulado el interés en la salvación por Dios, a la manera de Dios. "Padre nuestro, venga tu reino y hágase tu voluntad en la tierra". Lástima por esa falta de interés, porque la fe en ese reino -gobierno- nos daría fuerzas para resistir hasta el final, el final del estado de cosas del hombre y la vuelta al Paraíso creado por Dios para el ser humano (Apocalipsis 21:3,4).
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