Control al Gobierno y a la oposición
Me dije, voy a ver si estoy equivocado y resulta que Pedro Sánchez tiene razón en todo este periplo desde las elecciones hasta la fecha, donde la incapacidad suya para encontrar respaldos que sumen a esos escasos 123 escaños es, como él repite, culpa de los otros. Aunque lo tengo claro: quien culpa a otros de sus fracasos es que esperaba más de los demás que de sí mismo.
Para que no me quedaran dudas me tragué todo el "control al gobierno en funciones" por cierto, más bien parecía un discurso electoral, de investidura o una moción de confianza. El tema del día era lo de menos, creo que todos sabíamos que así resultaría. Están perdonados, que pueden ustedes aportar a los problemas de la UE si no son capaces de resolver los suyos aquí en casa. Es un anacronismo, no se puede pedir explicaciones a un presidente encargado, que dice estar así porque todos los demás no le confieren el poder absoluto, ya que coaliciones no quiere, pero asómbrense, dice pretender un gobierno potente con 123 escaños. Como ven, es difícil de asimilar esta situación entre personas que elegimos para que lleven a buen puerto esta nave, pero prefieren tal capricho de niños malcriados: hundirla, hundirse y hundirnos.
Los discursos (salvo excepciones) entre ellos, cortan el viento, se provocan mutuamente tratando de rebajar siempre al interlocutor. Quien disminuye al adversario se está colocando a su altura; son los demás (esos que ustedes tratan de menores de edad) los que evaluarán a cada cual, no su prepotente asesoramiento. Eso va por usted, señor Sánchez, Iván Redondo le está convirtiendo en un personaje creído y crecido. Qué decir de la portavoz del partido, Adriana Lastra, tiene tanta capacidad de oratoria y de convencimiento como una corneta recitando poesía.
Mientras ustedes se lanzan hojas afiladas entre los morros que tienen a bien sostener todos ustedes, los espectadores, los futuros votantes, están cogiendo buena nota de todo, no tengan la menor duda, les harán pagar a cada cual según corresponsabilidad. Aquí no hay un culpable solo, pero Señor Sánchez le votamos para otra cosa diferente, para que las tres derechas no ganaran, lo cual, si no es torpe: para que las izquierdas gobiernen. No dé opciones en nuevas elecciones a que esas derechas se rearmen a costa de socialistas desencantados que no irán a votar si les hacen repetir urnas. Les pediría a esos socialistas y simpatizantes que al menos apoyen a Podemos en vez de abstenerse, se lo merecen. Hizo Iglesias por usted más que usted por sí mismo señor Sánchez, le puso en bandeja la moción de censura y siguió respaldando en los presupuestos, y sigue aportando posibilidades que usted niega a un gobierno de coalición.
Pedro (le quito todo trato de respeto, porque usted no lo tiene por nosotros), saqué en conclusión que usted se cree superior a Casado, Rivera y por supuesto a Iglesias, pero fíjese bien, aun si lo fuera, que no lo es, les hace crecer, les convierte en mejores oradores, sabe sacarles lo mejor de ellos mismos, ¿eso no se lo dice el señor Iván Redondo, el asesor del PP que usted tiene a bien obedecer? Sí, así es, repase los discursos, verá que en las réplicas tanto Casado como Rivera mejoran porque usted les da alas. Sigo pensando que Iglesias les aventaja a todos como parlamentario, ha estado espléndido y desprendido, por eso no lo quiere en el gobierno, le haría sombra. Como también sabe sacarle partido a ese rifirrafe entre pánfilos, el señor Aitor del PNV que aprovecha para recriminarles con toda la razón, pero sin acabar de convencerme ese pedir sin parar diferenciando en altura a País Vasco y Cataluña sobre las demás autonomías. Señor Aitor, mire a la cara los asturianos, ¿no aportaron durante más de un siglo materia prima a todas las demás regiones de España incluida la suya, para ahora que está en horas bajas tratar de ustedes repartirse la tarta entre ustedes y dejarla tirada como si nada? Nuestro sistema democrático, de bienestar y de derecho, requiere ese principio de solidaridad entre regiones e individuos, lo contrario es retroceder y separar. Lo que ustedes pretenden, así que no nos venga con más discursos cursis; está calado, señor Esteban.
Siguen sin gustarme esos palmeros en cada parrafada que sueltan en el estrado, son ustedes unos soplagaitas que le ríen al jefecito todo. Me pregunto ¿para cuándo el voto secreto en el Congreso y Senado? Para que sea una democracia en condiciones, donde no se obligue a la disciplina de voto, donde cada cual individualmente debiera ganárselo, hasta los de su propio partido. Pero prefieren mantener ese poder dictatorial del aparato de los partidos, tenerlos a todos de aplaudidores, como gallinas que siguen al gallo en el corral. Después hablan y hablan de igualdad, de derechos, de mierda... ustedes son el problema, cuando debieran ser la solución.
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