¿Sufres por lo que está pasando?, te comprendo
Vivo sin vivir en mí... sí, pero no porque no tenga el alma llena de motivos para darle gracias a Dios por su misericordia, por ser un Padre y un amigo para mí y por la fuerza que me da, pero... vivo sin vivir en mí porque vivo dentro de este estado de cosas tan extraño, un presente que se deshumaniza un poco más cada día casi sin darnos cuenta, y que en su girar sobre sí mismo nos atrapa en su fuerza centrífuga para disolver contra su eje descarnado cualquier ánimo regenerativo.
No importa el ciudadano-alma, el que tiene necesidad de seguridad, de orden, de gobierno, de justicia y de amor; priman intereses particulares o partidistas por encima del bien común. No importa el daño moral, importa el rédito, aunque signifique atacar al contrario con toda clase de malas artes; “calumnia, que algo queda”. Sí, algo queda como ejemplo a seguir por las nuevas generaciones: importa el yo siempre por encima del otro, aunque el otro sea aquella que dijiste amar, para tan solo someterla a tu única y devastadora voluntad.
Estoy harto de crímenes a los que se va acostumbrando este... extraño estado de cosas; desde el terrorismo, la contaminación, la manipulación de los hechos, la traición a la historia, o a la verdad, por el interés de unos pocos, o los setenta millones de refugiados, las mafias en pleno desarrollo, el hambre, el crimen doméstico, el abuso y asesinato de niños. ¿Qué puedo hacer?... nada, sufrir, gritar de vez en cuando, clamar en el desierto humano. “Para eso están las religiones”, estaréis pensando algunos; ¡ya!, ¿las multinacionales de la religión sostenidas por el sistema?, ¿el sentimiento místico envuelto en tradiciones paganas? No, gracias, el alma pide salir de este estado de cosas, no mantenerse en él hasta adormecer cualquier sentimiento de responsabilidad, o lo que nos quede de conciencia, ese dador de testimonio interno: del griego synéidsis, de syn (con) y éidsis (conocimiento), que significa: con conocimiento de uno mismo. ¿Nos imaginamos un mundo entre conciencias responsables, conscientes en justicia y amor?
Si sufres como yo por lo que está pasando, te gustará saber que ese mundo es el que Dios está preparando, que lo que él se propuso desde el principio no lo va a impedir nadie, y que una vez demostrado que el hombre no puede gobernar al hombre, los que hayan quedado convencidos estarán dispuestos a aceptar la soberanía divina. “Así que tú sigue el camino de los buenos y quédate en los senderos de los justos. Porque solo las personas rectas vivirán en la tierra y solo los intachables seguirán en ella. Pero los malvados serán eliminados de la tierra y los traidores serán arrancados de ella” (Proverbios 2:20-22).
Para muchas personas quizá sea esta una idea nueva, pero en realidad es la idea de Dios desde el principio. “... que no creó la tierra sencillamente para nada, que la formó aun para ser habitada” (Isaías 45:18). “Solo un poco más, y los malvados ya no existirán; mirarás a donde estaban, y ya no estarán allí. Pero los mansos heredarán la tierra y hallarán su deleite exquisito en la abundancia de paz” (Salmo 37:10, 11) ¡Gracias a Dios por esa esperanza!
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