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Apreciar lo que tenéis

17 de Septiembre del 2019 - José Antonio Noval Cueto (Pola de Siero)

Dentro de unos días, concretamente el próximo 21 de septiembre, San Mateo, en el Club de Regatas de Gijón, a las 21.30 horas, tendrá lugar una fiesta solidaria organizada por don Matías Somolinos de Jove (concierto, cena, baile, sorteos) en favor de la Asociación Española de la Lucha Contra el Cáncer(AECC), y como anticipo de la misma en el colegio Los Robles la Asociación de Antiguos Alumnos ha organizado una charla impartida por don Matías Somolinos, antiguo alumno y profesor, bajo el título de “Historia de una lucha”.

No hace mucho, el pasado 25 de abril de 2019, dio esa misma charla a los alumnos de Bachiller que generó gran asombro y admiración, pero ahora los destinatarios son sus antiguos compañeros de promoción y demás amigos y amigas que tuvieran a bien venir, y es que en el colegio, en palabras del propio Matías en la fiesta de los veinticinco años de su graduación, “Nos une un finísimo hilo, invisible e irrompible y hoy aquí, en el cole, seguimos sintiendo que pisamos algo conocido y cotidiano, tierra firme y propia, que forma parte de nosotros...”. La sala polivalente llena y en todos el anhelo, no exento de inquietud –pues aún estamos en la edad de pensar que enferman los demás–, de escuchar el testimonio de nuestro amigo Matías. Hace la presentación del acto don Pablo del Cano Laíne, profesor y presidente de la Asociación de Antiguos Alumnos, y posteriormente don Diego García Castro hace una breve y completa semblanza de la trayectoria personal y docente del conferenciante, no exenta de sorpresas hasta para el mismo Matías –al recordarnos las bonanzas gastronómicas de la taberna burgalesa del Morico–, quien, a continuación, en un tono cercano, íntimo, de corazón a corazón y con la única pretensión que sus vivencias nos sean útiles –ya que lo que le pasa a él le puede pasar a otro cuando menos lo espera–, inicia su exposición, repito a corazón abierto, de lo que ha sido su vida desde que surge ese inquietante hematoma en el fémur izquierdo con pronóstico de posible cáncer, a finales de 2016, hasta la actualidad. De todo ello nos dio cumplida y documentada información con el apoyo de vídeos, pero lo más reseñable es su vivencia personal, cómo sobrellevó y sobrelleva las dificultades del diario vivir. Un vivir donde el dolor con más o menos intensidad es compañero de viaje, donde los retos son diarios y a veces cambiantes, pero donde cada pequeño avance se convierte en motivación para seguir luchando, y donde ha jugado y juega un papel fundamental su esposa, María, su familia, su fe –soy católico practicante– y las muchas plegarias que mucha gente buena y anónima dirigen a Dios para pedir su curación.

Todos expectantes, las posibles preguntas y soluciones nos las daba el propio Matías, al narrarnos sus primeros pasos, sus contratiempos y sus limitaciones, su ortodoxo plan de trabajo para cumplir la indicación del doctor Braña, que le dijo, al conocer su severo diagnóstico, que “el 90% depende de ti”, y todo bajo una férrea obediencia y potenciando su voluntad, y siempre bajo el lema de día a día, constancia, esfuerzo, voluntad. Y los resultados están a la vista de todos. ¿Y cómo combatir el dolor para conseguir el callo óseo que su trasplante de fémur necesita? Ofreciéndolo por otras personas que sé que están más necesitadas que yo, en peor situación… y tengo que confesaros que el método me ha servido, me ha dado solución. En todo este tiempo también ha sido básica la ayuda del fisioterapeuta Quique Rodríguez Rebollo, que ha tomado el tema como reto personal y se ha desvivido y se desvive en lograr y mejorar la movilidad de la que hoy disfruta Matías, y él bien lo sabe, pues nos recordó que pocas personas consiguen dar los primeros pasos después de una lesión de la gravedad comentada.

Matías estaba entre amigos, entre personas que le quieren. Desahogó y dijo todo lo que llevaba dentro, no solo las valoraciones médicas, sino personales, morales, de hombre de fe, de carne y hueso, con sus virtudes y defectos, pero que se sabe Hijo de Dios, Templo del Espíritu Santo, con quienes habla diariamente y expone en sus soliloquios sus quejas y amarguras, sus logros y deseos, sus alegrías…

La charla concluyó con una pregunta que el mismo Matías respondió: ¿Qué es para mí la felicidad? Respuesta que no es la misma que daría hace casi cuatro años. En aquel entonces diría que felicidad quizás sería cambiar de coche, tener un buen plan de vacaciones… Hoy, para mí, la felicidad es que el dolor se convierta en suave molestia que me permita vivir, acudir al Molinón, andar en moto, cenar con María, tomar unas cervezas con mis amigos… Al final nos insistió reiteradamente: “Apreciad lo que tenéis”.

Antes de entrar en el contenido el propio Matías nos confesó el motivo de sus charlas y nos dijo que las daba con la finalidad de que pudieran ser útiles, hacer bien a otras personas, recordando que siempre hay salida, que el 90% depende de cada uno, que tengamos confianza, paciencia –algo en lo que él confesó que aún tiene que mejorar–.

Cuando empecé estas letras pesaba sobre mí el síndrome de Claude Monet al pintar la misma catedral de Rouen a diferentes horas del día. Y es que, si ya había escrito del propio Matías el pasado 28 de abril con motivo de su charla a los bachilleres, ¿qué podría decir hoy? Pero el propio Matías, con su testimonio personal y sus valoraciones y múltiples matices, me ha ayudado a ello –espero que estas letras de agradecimiento y admiración den testimonio de ello– y es que cuando se habla para amigos y se está entre amigos no hay barreras, límites, uno les desea lo mejor, y con esa intención habló Matías, quien, no pasadas unas horas, tuvo el detalle de enviarnos un wasap agradeciendo que le hayamos acompañado en esta charla, cuando ya no los había agradecido personalmente.

Hace unos días me encontré con una palabra que hacía tiempo que no leía, en desuso, que me provocó extrañeza, me refiero al vocablo “longanimidad”, que según el Diccionario de la Real Academia significa: “Grandeza y constancia de ánimo en las adversidades”, y nada más leerla ya supe a quién aplicarla: a don Matías Somolinos de Jove. ¡Muchas gracias por preocuparte de todos nosotros y que sepamos estar a tu altura! ¡Eres un monstruo!

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