Del caos y los privilegios en la Ciudad del Naranco
Del caos y los privilegios en la Ciudad del Naranco
La Ciudad del Naranco, en Oviedo, casi siempre ha estado olvidada por su Consistorio.
Hoy quisiera llamar la atención sobre la sobresaturación de tráfico que ha experimentado el barrio desde que se abrió el acceso a esta zona por la calle Ernesto Winter Blanco, por donde fluye gran cantidad de tráfico hacia la avenida de los Monumentos.
A ello hay que añadirle, cuatro veces al día, las entradas y salidas de los colegios que se hallan por estas latitudes: colegio Alter Vía, colegio Loyola, colegio público Parque Infantil y el IES Monte Naranco.
Todo este maremágnum de vehículos ha llevado a esta “Ciudad” a un verdadero colapso de vehículos que suponen inconvenientes varios, empezando por el alto grado de contaminación que se ha experimentado en los últimos años y que sufrimos los ciudadanos.
Por otro lado, y esto lo he denunciado en repetidas ocasiones por escrito en el propio Ayuntamiento, los papás y mamás que van a dejar y a recoger (con una antelación, en algunos casos, de una hora o más) a sus infantes al colegio Alter Vía, concretamente en la calle Lorenzo Abruñedo, aparcan sus vehículos encima de la acera que rodea nuestra urbanización (izquierda en sentido descendente).
Esta acera tendrá un ancho de algo más de metro y medio, con lo cual los coches aparcados en la acera entorpecen enormemente el pasaje de los vecinos y peatones, especialmente de aquellos que tienen dificultades de movilidad. Estos tienen que buscarse, dando un rodeo, rutas alternativas para llegar a su domicilio o a su destino.
A esas horas punta de los colegios, los atascos son tremendos y constantes, hasta tal punto que la circulación de los autobuses escolares constantemente se ven atrapados en esa maraña de vehículos mal aparcados y abandonados por sus dueños.
Y ante todo esto qué hace el Ayuntamiento o la Policía Local, pues nada. La presencia policial, esporádica, es meramente testimonial.
Llevo años pidiendo que coloquen bolardos en la acera izquierda en sentido descendente de la calle Lorenzo Abruñedo, en ese tramo estrecho que va hasta su cruce con Fernández de Oviedo, tal y como se colocaron en el otro lado de la calle, mucho más ancha (curioso el detalle); fundamentalmente por la razón a la que hice alusión antes: los peatones tenemos preferencia sobre los vehículos en las aceras, especialmente los más vulnerables, creo.
Finalmente, me pregunto: mientras que en otras ciudades europeas y también españolas, la restricción del tráfico se ha constituido en un asunto primordial, especialmente por las terribles consecuencias que ello conlleva de cara al bienestar, la salud de sus habitantes y el medio ambiente, ¿qué está haciendo el Ayuntamiento de Oviedo?, ¿hay algún plan al respecto por parte de nuestro nuevo Consistorio?, sobre todo teniendo en cuenta que el índice de contaminación de nuestra ciudad es uno de los más altos del país.
También solicitaría a los papás y mamás que traen y llevan a sus niños al cole en su coche particular un poco de civismo, para luego recordarles que existe el transporte público (aunque también mejorable en la zona), además del propio transporte colectivo que ofrecen los propios colegios.
Señores, que Oviedo no es tan grande.
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