Una marcha sin despedida
Desde hace aproximadamente 15 días mi padre, don Fermín Fernando Suárez Cuesta, estaba ingresado en la unidad de hospitalización O, habitación 110-A, del Hospital Monte Naranco, de Oviedo.
Durante estos días los facultativos no supieron decirnos a ciencia cierta cuál era el motivo concreto de ingreso, orientándonos hacia un diagnóstico de neumonía, si bien esto no fue confirmado en ningún momento.
El día 16 de septiembre recibimos, a las 7.30 horas de la mañana, una llamada informándonos de un empeoramiento repentino de su estado e indicándonos que debíamos acudir al centro sanitario. A nuestra llegada al hospital, antes de las 8.00, mi padre se encontraba ya en la morgue, sin que existiera la posibilidad de ni tan siquiera verle, además de nuestra intención de solicitar una necropsia a su médico, a fin de poder determinar el motivo del fallecimiento.
La última vez que pudimos ver a mi padre fue a las 12.00 de la mañana, ya en el tanatorio.
Es tal la decepción que tenemos como usuarios que nos vemos moralmente obligados a quejarnos de forma pública de esta absoluta falta de tacto y de la carencia del más mínimo respeto a la dignidad de mi padre.
Nuestra firme intención es que esta terrible situación no sea vivida por otras familias. Y que, por si fuera poco el sufrimiento propio de la pérdida, nadie se vea innecesariamente sorprendido por la imposibilidad de despedirse de un ser querido como se debe.
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

