El eterno abandonado
Todos nosotros, en nuestra vida cotidiana llegamos a encontrarnos con él, muchas veces al día, igual por las mañanas, al mediodía, a media tarde y, cómo no, por la noche, lo vemos quieto inamovible, sin saber a veces que está ahí, que existe salvo cuando lo necesitamos, no necesitamos comprarlo, ni salir de nuestras casas para verlo, pues dentro de nuestros domicilios hay un lugar preferente para él, normalmente blanco, impoluto dentro de nuestros cuartos de baños o aseos, como queramos decirlo, me estoy refiriendo a nuestro olvidado bidé.
El bidé, que viene de la palabra francesa "bidet", o sea, "caballito", por la postura en la que lo utilizamos, es una evolución del inodoro, o si lo deseamos puede llegar a ser una evolución de la antigua bacenilla o bacinilla, como deseemos decirlo, y la famosa palangana, objetos que muchos de los jóvenes de hoy ni conocen ni saben que existían ni para qué se usaban. El primer escrito referente a la palabra "bidet" aparece en Italia en 1926, pero se sabe que su invención fue mucho antes, sobre el siglo XVIII, cuando gentes de la nobleza empezaron a interesarse por el aseo, y más aun por una buena profilaxis, medidas para proteger y preservar de las enfermedades, sobre todo venéreas. La evolución final aparece dentro de las casas cuando las medidas de infraestructuras de traídas de aguas y desagües aparecen en la construcción de nuevas viviendas, primero agregándolas exteriormente fuera de las casas, y ya después de la II Guerra Mundial se agregaron al interior de los domicilios. Los primeros países en adoptar estas medidas de aseo e higiene fueron los países mediterráneos como España, Francia, Italia y Grecia.
El artefacto, aunque no lo creamos, ha servido para escritos, libros y canciones, como la canción del trío "La Trinca" "El barón de Bidet", que estuvo sonando bastante tiempo. En sí el artilugio es la imitación de un inodoro con agua corriente y chorros en distintas posiciones, de porcelana o bien de loza; se ideó para asear la zona perineal y la zona anal. Pero, como siempre, seamos sinceros, se utiliza para muchas cosas más, lugar para que los peques jueguen con sus juguetes en el agua, para asearse los pies y, cómo no, muchas veces se utiliza para dejar algunas prendas en remojo, pero la verdad es que cada día se utiliza menos pues es mucho más fácil, rápido e higiénico pegarse una buena ducha fresca y relajante, por eso cada día esta más triste y olvidado dentro de nuestros baños.
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