Hoy 100 años los cumple cualquiera
Dentro de poco llegar a los 100 años no va a ser noticia, porque con un estilo de vida saludable, y algo de suerte, no va a resultar difícil superar esa barrera.
Desconozco las estadísticas con datos específicos, pero cada vez son más frecuentes los casos de personas que superan los 100 años de edad, una cuarta generación que no estaba contemplada en el ámbito social pero que ya es un nuevo fenómeno a tener en cuenta.
En mi caso particular, que me encuentro próximo a los 80, no sé bien si ya soy un viejo, un anciano o una persona mayor. Lo que sí tengo claro es que forma parte del colectivo clasificado como de la tercera edad, que tampoco conozco cuándo empieza y cuándo termina, porque, con el aumento de la esperanza de vida, parece lógico pensar que habrá que empezar ya a hablar de la cuarta edad, por lo que los de mi generación nos vamos a quedar en tierra de nadie.
Hasta hace relativamente poco tiempo, la gente se jubilaba con 65 años para poder disfrutar unos años de vejez pasiva, pero como ahora se habla de que el aumento de la esperanza de vida tiene mucho que ver con la vejez activa, estoy hecho un lío de mil demonios porque si bajo mi ritmo de actividad viviré menos y si continúo activo viviré peor aunque siga cumpliendo años.
Según mis propias estimaciones, si llego activo a los 100 años tendré una esperanza de vida similar a una persona pasiva de 70 años. Y si continúo activo a los 110 años tendré una esperanza de vida similar al de una persona pasiva de 85 años, de donde deduzco que cuando llegue a esa edad podré celebrar mi cumpleaños con mis hijos, mis nietos, mis tataranietos e incluso mis tatara-tataranietos. Una quinta generación de la que siempre se había hablado en relación con los antepasados, pero que ahora pueden darse también en personas vivitas y coleando.
Claro está que si yo la espicho mañana, a los 76, me tendré que aguantar y pasaré a formar parte de las frías estadísticas.
También hay quien piensa que este va a ser un fenómeno pasajero porque los jóvenes de hoy, con todo lo que se meten, no pueden llegar muy lejos. Pero esa es otra cuestión que no puedo abordar en esta carta por falta de espacio.
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