Cegueras
Siempre he sentido un respeto enorme por las personas que no pueden ver. Desde hace mucho tiempo comentaba con una amiga de Madrid las consecuencias de la pérdida de algún sentido y nos preguntábamos cuál tenía una repercusión más negativa. Mientras yo mantenía que el que me aterraba era el de la vista, ella defendía que era peor el oído.
Para mí no poder contemplar las maravillas de la naturaleza, la obra de Dios, me causaría un trastorno difícilmente superable. Siempre he admirado y admiro la entereza, el coraje, la abnegación y la valentía de las personas invidentes. Conozco varios casos, algunos a través de las redes sociales, e independientemente de cuando les sobrevino tal condición me siguen sorprendiendo y emocionando.
Los admiro a ellos y detesto a otros ciegos, a los que no quieren ver, a los que miran con los ojos pero no ven con el sentido común:
A los ciegos de sentimientos capaces de asesinar a sangre fría a seres indefensos, mayores, niños o discapacitados.
A los ciegos de moral que violan a mujeres y niños. Sí, señores del partido antiprogreso, también a los pocos hombres a los que les sucede esto en alguna ocasión.
A los ciegos de ética, depravados, que cobardemente aprovechando la complicidad de otros, cual jauría, pobres manadas compararlas con estos indeseables, violan y abusan en grupo de personas desamparadas.
A los ciegos de realidad, de sensibilidad, que legislan para contentar a grupos de presión sin pararse a calibrar las secuelas para el resto de legislados.
A los ciegos de decencia, carentes de humildad, sin escrúpulos, incapaces de anteponer intereses espurios propios, partidistas, a la obligación para la que fueron elegidos, el bien común de sus ciudadanos. Peor aún, en ocasiones esos intereses bastardos es codicia, la ambición desmedida a las riquezas.
Todos estos "ciegos" me provocan náuseas y a ellos les dedico mi mayor desprecio.
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

