La Nueva España » Cartas de los lectores » La educación y el amor amansan hasta las fieras

La educación y el amor amansan hasta las fieras

6 de Octubre del 2019 - José Viñas García (Oviedo)

Veía un reportaje de cómo animales salvajes de todas las especies que, cuando fueron criados y educados desde pequeños, mantienen ese recuerdo por años de cariño hacia el criador. Los humanos, sin embargo, abandonamos y somos desagradecidos con quienes dieron la vida.

Me emocionó en particular un pingüino que regresa cada poco para visitar a su salvador, un albañil argentino de 71 años que lo recogió envuelto en alquitrán y moribundo, recorriendo 8.000 km cada vez que quiere agradecerle con una visita (ocho meses pasa con él, sin ataduras) hasta que decide viajar a esas islas lejanas donde se reproducen. Un león criado por dos amigos ingleses, que cuando se hizo grande lo soltaron en su hábitat natural, pensaron que dos años después no los reconocería, ¡pues sí!, los tres disfrutaron de ese encuentro. Qué decir de un perro que no veía a su dueña desde dos años atrás, que cuando la vio de contento se desmayó el perrito. Así fueron dando decenas de ejemplos en los que, con educación y amor, se amansan hasta las fieras.

Pero nosotros, entre los humanos, preferimos seguir enzarzados en polémicas, vivir de la confrontación en vez de ponerse de una puñetera vez a consensuar una ley de Educación en condiciones que contenga además de las asignaturas troncales, específicas... e incluso estando ya en grado universitario, mantener una “asignatura concreta” que potencie y alargue esa asignatura de “valores éticos” de comportamiento para con nosotros y la sociedad. Una asignatura evaluativa en todo el recorrido estudiantil en la que esos principios abarquen la convivencia en pareja, la solidaridad, el respeto por todos, muy especialmente por los mayores, enfermos, dependientes y discapacitados. En la que se vayan desgranando todas esas carencias de los jóvenes actuales en forma de disciplina, esfuerzo, deberes y compromiso con la sociedad. Luego ya tendrán tiempo de reivindicar sus derechos sin caprichos añadidos, ¡primero el compromiso sin fisuras!

Esa educación debe abarcar el aprender a vivir y también a morir con dignidad. Tememos enfrentarnos a la muerte, cuando todos, todos moriremos, ¡verdad que es un anacronismo nuestra existencia! Pues nadie nos enseña y educa a comprender nuestro paso por esta vida e irse de ella con la tranquilidad del deber cumplido, nadie vive eternamente así que vayan preparándose a no pretender ser inmortales, eso les privará de disfrutar hasta el último suspiro de su presente. Además, no tenemos elección posible.

Decía Groucho Marx “¡Que paren el mundo que yo me bajo!”; no puede ocurrir que las personas se lleguen a plantear esta frase como condicionante de su situación de soledad. Les aseguro que millones de ancianos se preguntan qué mundo tan ingrato, egoísta e insolidario, si merece la pena seguir en él, de ahí que muchos se bajen en marcha (los suicidios, los que ustedes no quieren contar y enumerar) ¿No sienten que algo estaremos haciendo mal cuando personas que les queda poco tiempo en este mundo deciden irse antes de que les toque en suerte? ¿No se sienten culpables de esos suicidios, del abandono de nuestros mayores en sus casas, que se mueren en soledad, o en el mejor de los casos en esas residencias tercermundistas que los tratan como trapos sucios, sin comida y cuidados en condiciones? ¡Ustedes, nosotros, no tenemos vergüenza!, sabedores que mañana todos seremos pagados con la misma moneda. No merecen estos ancianos el pago que les damos con lo dieron por nosotros. Es cierto que les consintieron demasiado, así les pagan, peor que lo hacen las fieras salvajes.

Llegaremos a teletransportarnos cuánticamente, quedan infinidad de avances científicos y tecnológicos inexplicables ahora; pero les aseguro que lo que jamás conseguirán sin educación y disciplina es hacer hombres y mujeres en condiciones, capaces de mejorar la convivencia de todos. Un cachete les traumatizaba, por eso salen engreídos, egoístas, violadores, agresivos, machitos de cobardía suprema, consumistas, insolidarios... esa es la cosecha de la falta de disciplina.

El mundo avanza sobre pasado reciente, encadenando experiencias que se unen a los eslabones ya superados para hacer un mundo mejor. Decía el llamado “doctor milagro” (Pedro Cavadas) que los avances en la lucha contra las enfermedades no son como en las películas que alguien en un laboratorio de repente saca de la manga la cura de cualquier mal. Indica que la investigación médica “son granitos de arena pequeñitos”, y hace falta que pasen “varias décadas y trillones de dólares o euros” para poder llegar a cambiar un tratamiento. Así ocurre en la vida, avanza encadenando experiencia reciente, que ésta a su vez se surtió de la anterior, no hace falta que regresemos a tiempos remotos.

Querer retroceder demasiado en el tiempo es dar lugar a remover viejos y caducos odios y rencores que jamás conducen a nada bueno en cuanto a avanzar. Si acaso, de reojo, para no cometer errores pasados.

Educación, educación y educación, la solución a un mundo mejor.

Cartas

Número de cartas: 49664

Número de cartas en Abril: 33

Tribunas

Número de tribunas: 2194

Número de tribunas en Marzo: 2

Condiciones
Enviar carta por internet

Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.

» Formulario de envío.

Enviar carta por correo convencional

Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:

Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo
Buscador