¿Muerte digna?

29 de Septiembre del 2019 - José Viñas García (Oviedo)

Está de moda, parece urgente aunque solo cinco países en el mundo tienen esa ley de eutanasia que ahora parecen reivindicar con toda prisa todos los partidos y políticos. Incluso vemos sumarse personalidades de las ciencias y de las letras a eso que llaman “muerte digna” para que su conciencia no les repique de noche. Cuando es un asesinato en toda regla; lo peor, además por encargo. Deciden personas desesperadas y mandamos aplicarles el estoque a los profesionales, que están para todo lo contrario.

Hay otras dos variantes de la eutanasia: 1.ª) “suicidio asistido”: también regulado en otros tres o cuatro países y otros tantos estados, tan controvertido como lo anterior, pero más adecuado a lo que pretenden algunos. 2.ª) “cuidados paliativos”, muchas veces “eutanasia encubierta” donde los protocolos mandan y no se tienen en cuenta a familiares y enfermos; cuando se niegan, los amenazan con mandarlos para casa. ¡Muy cruel también!, somos crueles y no lo sabíamos. Los cuidados paliativos son necesarios cuando las personas que allí se mandan a morir no son conscientes de ello: demencias y otras patologías con pérdida de la mente. Pero cuando un enfermo se le dicta enfermedad terminal y se le deja de aplicar cuidados curativos, es tremendamente cruel también. Claudicamos ante los retos de la ciencia por protocolos fríos y alejados de toda sensibilidad, dando por sentado que todos los enfermos son iguales y responderán de igual forma a enfermedades y tratamientos. Mi respeto y admiración por todos aquellos profesionales que ejercen tamaña labor en cuidados paliativos.

Las personas son conscientes de lo inevitable de su muerte, lo que temen son los prolegómenos de la misma: Soledad, abandono, rechazo, dolor, dar que hacer... lo que podríamos llamar periodo de transición hacia la muerte, pero todavía con derecho a vivir dignamente todo ese periodo pequeño que algunos quieren acortar aún más, interesándose más por ayudar a morir que a vivir.

¿No creen que “con eso de ayudar a morir con dignidad” quizá la dignidad la estemos perdiendo todos?

Es un tema contradictorio, yo mismo interpreto que hay casos que aplicaría la eutanasia sin problema, pero sería abrir la caja de los truenos. El ejemplo: un tirano, un dictador que masacra a su pueblo, todos deseamos que alguien lo mate o envenene, ¿aprecian el parecido?, pero quien lo lleve a cabo sabe que será condenado por asesinato, da igual que fuera un caso donde todos lo justifiquemos, incluso en este caso por bien de todos. Así ocurre con la eutanasia, ese abrir la lata dejará lagunas y precedentes para crímenes encubiertos. Después no nos extrañemos de que todo aquel que nos sobre (anciano, enfermo, discapacitado, dependiente) mejor quitarle la vida que darle motivos para vivir.

Estamos dando pasos para atrás, hablamos de la censura, ahora la tenemos de verdad, mucha más que hace años; hablamos de leyes proteccionistas donde la misma ley es discriminatoria o anacrónica en sí misma. Tenemos ancianos abandonados, solos y enfermos, no les damos ayudas por discapacidades y dependencia, les subimos la electricidad para que pasen frío, pensiones ridículas para que pasen hambre y permitimos residencias de ancianos que son cementerios vivientes para que pidan que “el mundo se pare o se bajarán en marcha de él”, donde juntan dependientes totales con ancianos que solo van por salir de la soledad, les dan de comer a todos juntos, enfrente babeándose y cagándose; se les saca al patio o a los pasillos dejándolos tirados como piltrafas, no les dan comida decente y apropiada, y toda una serie de dejadez por parte de cuidadores y administraciones (lo vimos los que visitamos vecinos en esos lugares siniestros y por la tele en algún programa de denuncia sobre el tema). ¡Somos crueles! ¿Muerte digna, dicen algunos? –para qué perder el tiempo en darles vida digna, que se las arreglen solitos– pero, eso sí, nos prestamos rápidamente a darles la puntilla si desesperados de la vida nos piden bajarse en marcha de este hipócrita mundo. ¡Seremos crueles y malignos!

Solo cuando la vida se la hagamos digna a todos, estaremos en condiciones de proponer matarlos si ellos quieren.

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