Querida mamá
Mamá, si aún no has emprendido el viaje definitivo, hacia esa tierra prometida, hacia ese paraíso deseado, hacia ese cielo anhelado, deseamos ayudarte a preparar el equipaje. No se trata, mamá, de una carga pesada, no es nada material, no hay cosas superfluas ni banalidades, la carga es más bien sentimental. Está llena, mamá, de buenos recuerdos, de gratas vivencias, de momentos inolvidables pasados a tu lado y contigo y también con mi añorado papá. Hay también en la carga, mamá, mucho amor, en cualquiera de sus manifestaciones, y mucho agradecimiento, mamá, por nada y por todo lo que nos has dado, además de la vida, mamá. Estamos convencidos, mamá, y si no te lo pedimos, que agregarás por tu cuenta a la carga mucho perdón y olvido. Perdónanos, mamá, por lo que hicimos y por lo que dejamos de hacer, por lo que dijimos y por lo que dejamos de decir, por lo que fuimos y por lo que dejamos de ser, perdónanos, mamá. Olvida, mamá, y no tengas por favor en cuenta aquello que no merece nada más que eso, el olvido.
En el equipaje llévate una parte, mamá, de tus hijos, Elías, Olegario y David; de tus nietos, Mónica, Telémaco, Sonia, David, Daniel y Laura; de tus bisnietos, Cristian, Alexis, Abel, Paula y muy especialmente de los dos más pequeños, Laura y Asier, con los que tanto volviste a jugar, querida mamá. Te faltó poco, mamá, para llegar a tatarabuela. No nos olvidamos, mamá, de tus añorados padres, Rogelio y Anastasia; de tus hermanos, los que ya no están, Marcelo y Balbina; de los que han estado contigo hasta el último momento, físicamente y en su corazón, Amalia, Alejandro, Elena, Jesús y José.
Confiamos, mamá, en que este último viaje te vaya bonito, te lo mereces todo y más. Sabemos que no es un viaje deseado aunque sea esperado, no es un viaje querido pero ya está decidido, no es un viaje de vuelta, solo de ida. Cuando llegues a tu destino, mamá, no nos olvides, siempre te tendremos en nuestro corazón.
Vamos a escuchar, mamá, en tu honor una bella canción, “Madrecita”, interpretada por Antonio Machín, que tanto te gustaba oír y cantar, a ti y a papá. Con papá cantábamos todas las Navidades “Campanitas” de Antonio Machín; la seguimos cantando cuando nos dejó papá, y estas Navidades no sé, mamá, si la podré entonar sin que me abrume el sentimiento y humedezcan los ojos como me está pasando ahora. Descansa en paz, querida mamá.
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

