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Sporting, ahora el entrenador

1 de Octubre del 2019 - Armando Argüelles Cabeza (Avilés)

Esto es un no parar, siempre ocurre algo. Al endémico todopoderoso y errático Javier y a la nulidad deportiva, Torrecilla, ahora hay que añadir el entrenador de medio pelo que tenemos.

Parte de la afición lo pidió en su día (así nos va) y el errático enseguida le puso ahí a dirigir el primer equipo sin haber empatado con nadie.

El que suscribe no tenía opinión sobre él porque había visto poco al filial, pero me daba recelo porque una persona tan joven tiene que tener una personalidad muy grande o venir con ideas nuevas y diferentes que puedan sorprender para bien a un equipo e incluso a un club que está estancado y sin poder de reacción desde que lo gobierna la saga familiar que todos conocemos.

Después del tiempo que lleva al frente del equipo, uno ya no espera nada bueno. Tiene las ideas futbolísticas de un viejo, sale a jugar a no perder antes que a ir a por los partidos desde el minuto uno, repitiendo con jugadores que llevan años sin aportar nada y con delanteros que no meten un gol ni aunque el rival juegue sin portero. Para colmo, al final de los partidos, que son para olvidar, sus declaraciones son las mismas de todos los entrenadores temerosos de sus jugadores: estoy contento con el equipo, los jugadores dieron todo lo que tienen, fulanito hizo mucho por este club (cuando nunca hizo nada) y menganito llegará a meter muchos goles (sí y, mientras, el equipo sigue otro año más en Segunda), etc.; vamos, que dan ganas de gritar ante tanto simplismo y demagogia barata. A esto hay que añadir la cantinela de los medios de comunicación que siguen diciendo por enésima vez que hay que tener paciencia porque los futbolistas son jóvenes (jóvenes pero que no dan la talla, digo yo) y porque el entrenador es de la casa y hay que darle tiempo, como si eso fuera disculpa para aguantar el bochorno semana tras semana. Siempre lo mismo con la paciencia y el proyecto nuevo. Así años y años.

Te sientas en la butaca de El Molinón y ya ves de qué va el partido. Es lo de siempre, no se intenta jugar al fútbol porque el equipo no da tres pases seguidos. Los defensas juegan en horizontal o para el portero de una manera desesperadamente lenta con la condescendencia del entrenador, que está en la banda de pie y con los brazos cruzados; por el medio campo apenas pasa el balón, que es donde está el futbolista con más talento del equipo y al que hay que procurar que entre más en juego, pero el lumbrera del banquillo como no sabe solucionar esto, y creo que no lo va saber nunca, acabará echando a la grada contra el chaval.

Un entrenador tiene que ir por delante de la afición y hacer cosas que esta no ve, sorprendiéndola para bien, haciendo al jugador mejor de los que es, reconvirtiéndolo a otro puesto que a, lo mejor, viene bien a sus características, con un sistema que se traduzca en buen juego para el equipo, etc.; pero este, como otros muchos que tienen pocas luces, hace lo contrario y cambia las cosas según el malestar de la grada y de lo que opinen los medios de comunicación, corrigiendo cada semana sin encontrar solución, porque no la tiene. Y lo peor que puede pasar es que el futbolista vea que no le enseñas nada nuevo y se deje ir, porque, cuando juegan fuera, esa es la sensación que dan.

No sé lo que quieren él y los que mandan. Dejaron marchar a Lod, desde mi punto de vista un buen jugador, porque él no supo sacarle rendimiento; pasó lo mismo con Moi Gómez, que está jugando de titular en Primera División (todo esto ante la falta de comentarios críticos por parte de los medios de comunicación) y se queda con futbolistas a los que parte de la grada está esperando que alguna vez jueguen, cuando es imposible porque no saben más. Es difícil de entender. Somos un equipo de Segunda que encima juega mal, y algunos se están acostumbrando a ello. Yo, desde luego, no y por eso escribo esto.

Es decir, el entrenador o no sabe o está a gusto y es condescendiente con los de arriba porque, ya me dirán, qué pinta esa sombra que tiene al lado en los entrenamientos. Lo digo por el que fue entrenador del Lugo que nunca estuvo en lo que llaman su cuerpo técnico.

Es todo así en este club. Pasará lo de todos los años. Cambiarán de técnico tarde, mal y nunca y otro año más, error tras error y con disculpas varias, seguiremos en la categoría a la que estos “fenómenos” nos van acostumbrando y, toquemos madera, no nos lleven más abajo.

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