Lágrimas de sangre
La innovación de las empresas, dislocación, cambio de nombre, etc., traen sorpresas antihumanas para los trabajadores con suma frecuencia, esto está a la orden del día y no hay leyes ni Gobierno que las detenga. El problema humano es tremendo y la forma de transmitir el mensaje de la noche a la mañana de que tu trabajo después de años de sacrificio ha terminado y se te dará una cantidad exigua por ley para que te vayas a tu casa, eso encoge los corazones y derrumba a los más fuertes, esta falta de humanidad es más parecida a la robótica o los algoritmos que te dicen fríamente “mañana no vengas, tu trabajo ha terminado”, vía carta de finiquito.
Pensar que tienes que llegar a casa y decirle a tu familia, esposa e hijos que te han despedido no por otra razón que no sea mejorar los rendimientos de los capitales de accionistas estremece a cualquiera, quieres llorar y no puedes, la sangre enrojece tus ojos y la cabeza no es capaz de asimilar tal patraña de materialismo total, deshumanización reinante. ¿Qué se puede hacer?, nada, patalear, salir a la calle con pancartas denunciando los hechos, gritar, llorar, sufrir y sufrir la desgracia.
Acudir a los políticos, sindicatos que de nada se enteran y, cuando reciben la noticia, prometen que lo van arreglar sabiendo que no lo van a poder resolver, dando largas mientras te vayas acostumbrando a la nueva situación; todos a engrosar las listas del paro y recibir un subsidio de paro durante dos o menos años de desempleo para nunca más encontrar otro trabajo y recibir ayuda familiar miserable mientras el Estado se endeuda más recibiendo billetes recién imprimidos del Banco Central Europeo para seguir viviendo hoy, que mañana Dios dirá.
Esa es la dinámica actual, día tras día las empresas con buenos beneficios despiden a sus trabajadores cambiando su nombre, cerrando unas para abrir otras con altas tecnologías que rinden día y noche sin descanso.
Hace unos días despidieron a una auxiliar administrativa porque el trabajo lo realizaba un programa robot sin falta de su servicio, y el Juzgado de lo social consideró un despido improcedente y le dieron dos opciones: la readmisión o el pago de la indemnización; la empresa opta por la segunda puesto que el programa es más rentable, trabaja todos los días del año sin descanso ,ni enfermedad alguna, pues ahora van por ahí las cosas y hace gracia ver a políticos trasnochados con discursos del Medievo, que contra el paro dicen crear puestos de trabajo; contra el déficit de las pensiones, más empleo… de ¿quién?
Políticos con asesores, ¿esa es vuestra puesta al día de lo que está ocurriendo? Sociólogos, economistas, politólogos, pensadores varios, etc., ¿dónde estáis ante la irrupción de las nuevas tecnologías y la robótica que va a crear muchos puestos de programadores e ingenieros informáticos, tantos como se destruyen? Políticos bullangueros, ¿quién va afrontar esta nueva era de la robótica cuyas consecuencias padece el pueblo? ¿Para qué servís, para deciros tonterías unos a otros, insultaros, para vivir del cuento y entretener al pueblo desunido?
Lo peor es que al que le toca dar tan malas noticias jugándose el tipo no sabe si va seguir en otra empresa mientras sus jefes beben unos vinos lejos de la vista de los 160 trabajadores a despedir, ¿es un mundo real, una pesadilla? No, es la tónica cotidiana que impera en la sociedad actual. Este hecho es real, de estos días. No es ficción, uno más.
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