Viaje a las entrañas del teatro Campoamor
Este es el título de un artículo periodístico del diario LA NUEVA ESPAÑA, de fecha 30 de septiembre del presente año. Con los debidos conocimientos que poseo, voy a referirme a las fotografías realizadas en la antigua cabina de proyección de nuestro coliseo.
En dicha cabina hay dos proyectores cinematográficos, uno para películas de 16 m/m marca Fumeo, y el otro es para soportes de 35 m/m marca Cinemeccanica, modelo Victoria 5. Este último tiene adosada una torre para bobinas de largo metraje. Este sistema tiene una autonomía de hasta tres horas de proyección ininterrumpida.
En dicho artículo, firmado por don David Orihuela, se comenta que en uno de esos proyectores se pueden proyectar películas en formato de 70 m/m, lo cual no es cierto, y lo puedo demostrar. Tengo en mi poder fotografías del equipo de 35 m/m, pero no está adaptado para películas en gran formato, es decir, de 70 m/m. Me imagino que al autor del artículo de referencia le han informado de forma equívoca de las características de los proyectores que le enseñaron, de los que obtuvo las correspondientes fotografías.
Cuando el teatro Campoamor era sala de cine comercial, entre los años 1970 y 1985, que fue su mejor época de cine, se proyectaron varias películas en formato 70 m/m, pero para ello fue necesario cambiar los proyectores que había, que procedían de la etapa anterior a la descrita, y que eran propiedad del Ayuntamiento, por otros más modernos que estaban adaptados para los dos formatos, 35 y 70 m/m. De este último formato se dejaron de hacer copias a partir de principios de la década de los años ochenta por su elevado coste. Cuando la Corporación municipal decidió rescindir el contrato de alquiler del teatro a la empresa que lo explotaba, esta retiró todos los equipos que estaban instalados y que eran de su propiedad. Posteriormente el Ayuntamiento adquirió los dos proyectores que se ven en el reportaje fotográfico del aludido artículo.
No intento resaltar un error del autor del artículo reseñado, del cual no le culpo, sino de aclarar que en el teatro Campoamor no se pueden ver películas en formato de 70 m/m, aunque sean de Tarantino, uno de los pocos directores amantes del celuloide que no cambiarían por el sistema digital.
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