HUCA: pacientes, arquitectura y sala de arte
Decía el poeta “cómo se pasa la vida, cómo se viene la muerte, tan callando”. Es cierto, la vida es breve y hay que aprovechar el tiempo, hacer cosas útiles a la sociedad.
En este momento en el que escribo estoy en el HUCA. Tengo a mi hijo Gonzalo convaleciente, ingresado en un box de urgencias. Llevo dos noches durmiendo en este magnífico hospital de Asturias. Todo es nuevo y con tecnología de última generación, pues en junio pasado el HUCA cumplió cinco años de existencia.
Mi valoración del HUCA es de una nota muy alta, tanto celadores, personal de limpieza, auxiliares (TCAE), enfermeras y médicos, es decir, de todo el espectro electromagnético sanitario.
Las analíticas realizadas fueron muchas y variadas. Es decir, muchos datos para los facultativos, para así tomar las decisiones correctas y hacer un buen diagnóstico.
Nos acaban de comunicar que ingresamos en planta, hasta el lunes próximo, más bien por precaución, pues mi hijo se encuentra bien.
Es decir, casi una semana hospitalaria en las fiestas de San Mateo, pero como yo digo a mi hijo, la salud es lo prioritario. En términos económicos un intangible, creo que así lo dicen los economistas. La arquitectura de nuestro valioso hospital es modernista y funcional.
El edificio que comunica urgencias con consultas externas es precioso, el arquitecto supo conjugar varias formas geométricas. Imito a Euclides. Hay muchos pasillos, despachos y una gran sala de exposición de arte.
Acaba de finalizar la exposición “Espacio Herminio”, en la cual la geometría aparece en un sentido primigenio, como medida de la tierra, dimensión de un espacio que ya no es mesurado y finito, sino inabarcable, inconmensurable, irremediablemente relacionado con lo sublime. La escultura de Herminio juega con la falta de unidad teórica entre los principios de la física gravitatorio de Newton y la física atómica de Einstein, entrelazados irónicamente, como si el arte recordara a la ciencia. Sus propios límites internos. Yo, que soy muy newtoniano, me impresionó un lápiz rojo, de más de un metro de longitud, cómo mantenía el equilibrio, sin ninguna cuerda, parecía que flotaba en un espacio ingrávido, pero aquí en la tierra tenemos la gravedad y las leyes de Newton que la rigen. Lo observé varias veces y quedé anonadado. Recordé las clases de primero de Físicas en la Universidad de Santander, actual de Cantabria. Nos hablaban de los vectores, teorema de Varignon y del centro de gravedad. Indispensables para comprender el “Espacio Herminio”.
Usando una fórmula metafísica se podría decir que las “tensiones” que Herminio construye nos muestran la “dialéctica de la naturaleza”.
En sus obras el espectador contempla la acción simultánea de los campos electromagnéticos y gravitatorio, obedeciendo cada uno a sus propios principios, pero entrelazándolos en symploke como “los espadas de dos ejércitos en combate”.
Percibimos la tensión, pero no la podemos entender desde unos principios unificados.
Hay dos campos importantes en física que son el gravitatorio y el electromagnético.
Pero no hablaré más de física, pues es un tema árido y frecuentemente odiado por los alumnos.
Pero la Tierra es como una naranja (achatada por los polos) y gira queremos o no.
En fin, en fin, cuando nos den de alta en el HUCA, que ha sido el lunes 23 de septiembre, volveremos a cargar las pilas a nuestra Ribadesella natal, ese que es bipolar, pero ojo al dato, infinita.
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