La Nueva España » Cartas de los lectores » Nuestra ría está triste, languidece

Nuestra ría está triste, languidece

6 de Octubre del 2019 - Antonio Valle Suárez (Figueras (Castropol))

Muchas son las críticas acompañadas de rasgado de vestiduras hacia la Amazonia. Es un problema ecológico a nivel mundial, a decir de toda la comunidad científica internacional. La Amazonia, el llamado “pulmón del planeta”, es el bosque tropical más extenso del mundo (7.000.000 kilómetros cuadrados que, no en vano, en 2011 fue declarada una de las siete maravillas naturales del mundo). Está repartida entre nueve países, llevándose la mayor extensión Brasil y Perú. El 3 de abril de 2006 Greenpeace Internacional presentó un informe demoledor: “Devorando la Amazonia”. En él nos informa de que esta selva sufre los tremendos efectos causados por los atentados de la mano del hombre: tala de árboles sin control, quemado de grandes extensiones de bosque para dedicarlo al cultivo de soja y aceite de palma, entre otros. Para la alimentación de ganado la primera, que, a su vez, acaba destinado a alimento en cadenas de comida rápida y supermercados. Del considerado dañino aceite de palma se nutre la mayoría de la repostería y panadería de los llamados estados civilizados. Día a día, el estado natural de la selva va viéndose amansado para pasar a manos del hombre, que la usa para sus particulares intereses, dudosos para la humanidad. También, ¿qué decir de la desaparición diaria de cantidad de especies de flora y fauna?

Aunque la verdad que no nos hace falta trasladarnos a tantos miles de kilómetros de distancia para ver innecesarios ataques a la naturaleza. En nuestro rico hemisferio norte, en Europa y, más concretamente, en España y, más minuciosamente, si me apuran, en nuestra querida Asturias, vemos cómo día a día sometemos a nuestros ríos, rías, montes y otros escenarios naturales a toda clase de atropellos, contaminaciones e, incluso, algunas veces, destrucciones que nos pasan desapercibidas. Somos conscientes de ello cuando contemplamos escenarios de hoy comparados con los de pocos años atrás.

Aquí, en el Occidente, muchos de los que nos criamos pegados a la ría del Eo nos preguntamos: ¿qué pasa en nuestra ría que han desaparecido en menos de tres décadas almejas, aguillolos, chirlas, berberechos, una especie de coquinas...? Ahora solo se ven aumentando cada día en todas las rocas de la ría y de todo el litoral, hasta la playa de Penarronda por lo menos, salpicaduras de manchas blancas que corresponden a ostras japonesas pegadas a las peñas, escapadas de sus bandejas de crianza artificial en la ría.

No estaría de más que quien corresponda en conciencia nos diera una explicación convincente de lo que ha ocurrido o está ocurriendo en nuestra ría, para tratar de reparar la esquilma que nos ofrece hoy día. Debieran de hacerlo para poder dejar a las generaciones venideras lo que por obligación nos corresponde a todos, y que no es ni más ni menos que dejarles lo que nosotros hemos heredado. Y que no nos vengan con que fue el marisqueo furtivo o incontrolado, pues la veda generalizada está impuesta desde hace muchos años y, a pesar de ello, al mirarse en el espejo de sus propias aguas... nuestra ría está triste, languidece.

Cartas

Número de cartas: 49667

Número de cartas en Abril: 36

Tribunas

Número de tribunas: 2194

Número de tribunas en Marzo: 2

Condiciones
Enviar carta por internet

Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.

» Formulario de envío.

Enviar carta por correo convencional

Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:

Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo
Buscador