No todos los abuelos fueron unos santos
Mirar para atrás es no querer avanzar. El pasado pasado está. Es un sinvivir el seguir culpándonos los unos a los otros de lo que hicieron nuestros antepasados. Ojos y mentes de ahora no pueden juzgar comportamientos de hace muchos años. Es revivir odios y envidias a destiempo.
Me refiero a todos, igual los de un bando que los de otro. Lo ocurrido pasó y no lo podemos cambiar. ¿Qué nos mueve a perder el tiempo con memorias históricas? Salvo para quien desee y le sirvan para no repetir errores. Lo de sacar a Franco del Valle de los Caídos nada tiene que ver con mi reflexión, allí no pintaba nada ese dictador. Es más, todo ese monumento debiera ser derruido en su totalidad o darle una aplicación más “futurista”, cultural, artística...
Con la historia me ocurre como con los políticos, hay que coger lo que nos cuenta y prometen con cuentagotas, meterlo todo en una recicladora y quedarse solo con nuestra propia capacidad de interpretar la realidad asumible de las cosas. Desde mi ignorancia superior, creo que la historia la escriben siempre entre los implicados (ya sean ganadores o perdedores -poder o contrapoder-, crédulos o incrédulos -amigos o enemigos-, nacionales o rojos...), pocas veces los colores intermedios o los neutrales están en el meollo de la cuestión para plasmar con veracidad lo ocurrido. Cuando así ocurre, recurren a lo que les cuentan o contaban, con lo cual siempre tenemos que ser cautos y no comulgar con ruedas molino.
Cuando la miseria humana se apodera del lugar, los sentimientos se distorsionan. Solo vean cuando discuten y se enfadan entre compañeros de trabajo, parejas o amigos; la realidad y los sentimientos de ayer no coinciden con ese momento, cuando llega la reconciliación es cuando nos damos cuenta de lo imbéciles que somos los humanos, que somos capaces de hasta matarnos por no saber dominar nuestros egoísmos, odios, envidias, prejuicios y vicios.
El escritor y académico Arturo Pérez-Reverte dice que es novelista y no historiador, pero que leyó y tiene cientos de libros de historia, que por eso habla de historia. Pero, al mismo tiempo, le oímos en coloquios contradecir a historiadores, alabar a unos y desechar a otros, sin dudar de sí mismo, que se alimenta de esos mismos a los que acepta o pone en solfa. No sé, tengo el presentimiento de que es fácil ser listillo, más difícil ser interpretado, entendido y respetado por los demás; Reverte es de estos últimos, un gran intelectual a tener en cuenta.
Tiene razón Reverte en eso de los abuelos, muchos de nuestros abuelos los queremos desenterrar porque interpretamos que lucharon con el bando bueno o fueron muertos de manera cruel, pero quizás, al desenterrarlos, podríamos desenterrar sus verdaderas historias y, al observar sus miserias, quizá no fueran esos abuelos tan santos como para ser elevados a los altares. En una guerra, una guerra civil y de antaño, la podría comenzar quien fuera, por las causas que fueran y seguramente una parte más culpable que la otra: la que se subleva en armas contra el Gobierno elegido democráticamente por mal que lo estuviera haciendo. Lo peor seguramente después de acabar la anacrónica contienda: la represión cruel por parte del dictador. Para dar rienda suelta a una revuelta armada, todos debieron aportar algo de su parte. Jamás deberían haber llegado a esa guerra entre hermanos, no supo ninguno dar soluciones pacíficas y enfriar las revueltas y los discursos incendiarios que solo llevan a un final fatal para todos. Luego, lo que ocurre en las guerras civiles, sobre todo, lo dice bien Reverte, “lo peor no está en el frente, sino en la retaguardia”, chivatazos, cobardías, odios, envidias… salen a relucir, se matan por apuntarse con el dedo los unos a los otros. Es más, se mataba y violaba por ser familiar de aquel a quien señalaban los cobardes que se quedan atrás sin pegar un solo tiro en el frente.
Cuidadito, cuídense mucho, como también dice Reverte, “no vaya a ser que entre esos ‘cobardes’ esté algún abuelo que además de víctima fuera verdugo de cuidado.
¡Ya sé! Tu abuelo, no. Pues quédate con esa duda y verás que es mejor para todos, no revolver la mierda, el olor no solo lo sufrirás tú, también tu entorno. Avancemos, dejemos de mirar para atrás, nos hace perder tiempo y dinero. Hagámoslo por nuestros hijos y nietos, ellos necesitan mirar para delante, aunque a nosotros nos quede poco que mirar y prefiramos mirar atrás.
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