El pensamiento mágico y la lógica
No creo que haya que remontarse a la niñez para tener fantasías, como tampoco pienso que la vejez sea un periodo estéril desde el punto de vista emocional, aunque, en ambos casos, con muchos matices.
Se supone que a los 6 o 7 años es cuando se nos despierta el mal llamado uso de razón, cuando empezamos a hacernos preguntas. Es decir, cuando razonamos.
A partir de esos años, nos debatimos entre la lógica y la fantasía, entre la razón y los sueños, en mayor o menor grado según la perspectiva de cada uno, porque hay personas que no pierden nunca su esencia infantil de la misma forma que hay otras que desde niños parecen ya muy mayores.
Tener uso de razón no significa necesariamente perder la inocencia y las ilusiones, y aplicar siempre la lógica no resuelve todos los problemas.
En cualquier caso, lo más aconsejable es no querer tener siempre la razón, ser positivos, no dejar de soñar y no perder nunca la sonrisa. Es una receta infalible, a veces cuesta mucho aplicarla, pero no hay que desesperar en el intento.
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