Real Oviedo
El caso del Real Oviedo es para enmarcar, normalmente están muy ligados los éxitos deportivos con la gestión económica. Me explico: si el equipo va bien en lo deportivo, en lo económico se le supone con posibilidades de afrontar inversiones que serán menores al tener conformada plantilla y grupo director. Pero en el Real Oviedo pasa algo extraño, está protegido, amparado por un grupo empresarial potente, por una masa social que tiene ganas enormes de verlo en Primera División, una ciudad que es futbolera con ganas... pues erre que erre, error tras error. Ya que, si tienes recursos, así suena y se escucha por parte de ese grupo Carso, que harán todo de su parte para que el Real Oviedo tenga éxitos, no se comprende cómo pueden hacerlo tan mal en lo deportivo.
Entrevistan a exmandatarios del club. ¿Qué van a decir, salvo raras excepciones?, todos con su educación y quedar bien, saldrán del apuro sin mojarse demasiado, entre otras cosas porque muchos de ellos son causa directa de esta situación anormal de un club que quiere estar donde se merece. Las amistades entre las planas mayores de cualquier empresa son una especie de corporativismo sin firma, pero asimilado por todos. Quienes pueden decir si temor a quedar mal o bien con el papa del entrenador, el hermano del secretario técnico, con la empresa del representante del entrenador, con el presidente y su familia, etcétera: solo “anónimos” aficionados o periodistas que no tengan ese colegueo con esa directiva o que, aun teniendo esa amistad, sepan separar y anteponer su profesión al ocultismo informativo. Desde dentro tenemos referencias, la lengua se suelta fácilmente, nos cuentan lo que se dice entre bambalinas, esos cotilleos salen al exterior, pero sin pruebas no puedes más que corroborar tu intuición con lo contado por estos que están a sueldo y peligra su bienestar. Cuando un entrenador dice que hay jugadores que les gusta más dirigir que jugar, ya queda todo dicho: un fiasco de equipo.
Por eso las “cartas al director” (con colador), ya que no todo lo que nos preocupa a cada uno de nosotros es lo que importa en realidad a los demás. Es libertad de prensa con mayúsculas, donde el medio y los profesionales que lo dirigen generosamente apoyan a este “jurado popular” que ayudan, corrigen y favorecen a estos ciudadanos de a pie, a expresar sin matices, sin eufemismos, sin cortapisas su opinión sin temores a despidos o represalias. Siempre bajo el rigor de educación, respeto y su verdad.
Por ello, no hace falta que nadie nos diga que en el Real Oviedo desde muchos años todo se hace mal. En lo económico lo vimos y padecimos, ahora con el apoyo de ese grupo empresarial parece ir encarrilado, pero creo que tienen una rareza estos que arriesgan su dinero, que colocan gente en todas las jerarquías del área deportiva sin cualificación suficiente. De donde no hay no se puede sacar.
Si quieren ascender, deben contratar un presidente (coño, un presidente), este sabrá sin amistad contratar a un director deportivo con caché, éste a su vez traerá un entrenador capaz; el entrenador, en conjunto con la dirección deportiva, fichará jugadores de garantía. Este entrenador colocará en el campo los mejores, si tiene que subir alguno de las categorías inferiores, no lo hará por los enchufados, hijos de antiguos jugadores, personas influyentes en la ciudad...
No sé cómo ese grupo alcanzó el éxito económico, saben que, para ello, es necesario desde arriba colocar profesionales y personas entregadas a la causa. En el Real Oviedo va colocando principiantes, que, ¡ojo!, pasa a veces, salen de la chistera valores de futuro por darle esa posibilidad y oportunidad, no estoy en contra de darle oportunidades a los jóvenes valores. Pero creo que el Real Oviedo no está para pruebas. La ciudad necesita el equipo en Primera División.
Pasan estas cosas en los deportes de equipo, por eso debieran valorar individualmente a los que contratan, estudiar sus números y su proyección para cada puesto que necesiten, ya sean secretarios técnicos, entrenadores y jugadores. A nadie se le pasa por la cabeza mandar a los Juegos Olímpicos o Mundiales a deportistas con marcas menores que otros, siempre van los mejores. Así, de un equipo solo saldrá algo que dé resultados si se fichan los mejores dentro de las posibilidades económicas del club. De una vez por todas, reúnanse, discutan y aclaren en qué deben cambiar. Si algo es seguro, es que tienen que cambiar muchas cosas y rápido, ¡ya!, si queremos ver al Real Oviedo en Primera División.
No se extrañen, el equipo tiende a caminar de la mano de sus responsables: si vienen de abajo, tenderá a tirar para abajo, siempre con los matices antes expresados de dar oportunidades.
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