¿Sentencias políticas?
El día 9 de octubre de 2018, es decir, hace ahora poco más de un año, LA NUEVA ESPAÑA me publicaba amablemente en esta misma sección un artículo bajo el título de “El día de las sentencias”, donde se apuntaban los preparativos que estaban haciendo los independentistas catalanes para dar una respuesta a las sentencias contra los acusados del “procés”, enmarcadas, por supuesto, en la misma estrategia de enfrentamiento con el Estado en la que están inmersos desde hace ya bastante tiempo. Por aquel entonces me llegaron algunas opiniones sobre que yo preveía algunas cosas que parecían exageradas, como que tendríamos una segunda intentona de golpe de Estado, pero esta vez violenta. Sin embargo, las recientes detenciones por parte de la Guardia civil de una célula de los CDR con materiales para preparar explosivos parecen avalar mis afirmaciones en aquel escrito. No solo eso, ya sabemos, aunque no del todo, cuál va a ser la secuencia de los acontecimientos y eso también coincide con lo que entonces yo afirmaba sobre que lo que podía pasar el día de la publicación de las sentencias, que podríamos estar ante un calco de los acontecimientos que sucedieron en Ucrania en la plaza del Maidán, ¿otra revolución u otro golpe de Estado “de color” o de diseño? Dentro de pocos días conoceremos las sentencias y como en este país “radio macuto” trabaja a destajo, pues ya sabemos, al menos eso se dice, que serán unas “sentencias políticas”, es decir, aunque el delito de rebelión fue más que evidente, solo se castigará el de sedición, que contempla penas bastante inferiores. Ya veremos si, finalmente, es así. El alto tribunal cometería un grave error si, con esta sentencia, quisiera hacer política, en el sentido de facilitar una salida a este conflicto. No es esa su labor, pero es que, además, yo estoy totalmente convencido de que la cantidad de años que les puedan caer a los políticos catalanes presos importa muy poco a los independentistas, que ya han dicho en múltiples ocasiones que no aceptarán otra cosa que no sea la libre absolución, es decir, lo que saben que es un imposible. Después de lo que sucedió, con la aplicación del artículo 155, después de las detenciones de los que cometieron graves delitos y después de las advertencias que la Justicia ha lanzado contra los conspicuos independentistas si vuelven a las andadas, estos, que han visto que pueden acabar en la cárcel, van a pasar el protagonismo a las masas y a esos grupos de terrorismo urbano que llevan meses organizando, defendiendo y financiando. Es decir, que nadie piense que va a haber una nueva declaración de independencia, ni llamadas a la insumisión o al enfrentamiento desde el Parlament o desde el Gobierno de la Generalitat, serán los CDR, la ANC, Òmnium Cultural y todo el entramado independentista, incluido el mediático, el que tomará, por delegación, naturalmente, el protagonismo. Algo muchísimo más peligroso, contra lo que será mucho más difícil actuar y contra lo que las previsiones que se han hecho desde el Gobierno serán totalmente ineficaces e insuficientes, más aún si tenemos en cuenta que no se quiere dar “la misma imagen” de la respuesta de las fuerzas del orden el 1-O. Atentos.
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