Evolución social o revolución social
El mundo tal y como lo hemos conocido ha “cambiado”.
Ayer fue ayer, hoy, el cambio ha afectado a todo... A las comunicaciones y redes sociales... Al transporte... A la medicina... A los métodos educativos... A la astronomía... A las modas... A las costumbres... A los principios o axiomas... A las interrelaciones personales... Al concepto libertad... A la religión estatalizada... A los sistemas de trabajo...
Todo eso y más ha “cambiado” en sus formas, en sus adelantos, en su modernización... pero todo eso, que gira, inexorablemente, en torno al “ser humano y su entorno natural”, ¿qué repercusión ha tenido en lo social?... ¿Qué ha significado para 7.000 millones de seres que se encuentran dentro de esa vorágine cambiante?...
Con los pies en la tierra, con la cabeza sobre los hombros y con la mirada al frente, quiero entender que las realidades personales han asimilado esos cambios muchas veces solo en las apariencias externas.
Las sociedades se han convertido en asociaciones gremiales con grandes diferencias económicas entre sus asociados, véanse las condiciones socioeconómicas de los mandatarios políticos y compárense con los salarios de la masa productiva. ¿Qué sociedad con estos organigramas económicos permitiría el cambio?... Es tan abismal la diferencia que lo que genera son envidias y zancadillas entre los de arriba y desilusión en los peatones de 700, 800, o 1.000 euros.
Esto quiere decir que hemos entendido muy mal lo que es evolución; la hemos convertido, simplemente, en una modificación de fachada, olvidando que toda evolución que no trae consigo una revolución social simplemente es un avance manejado por las estructuras dirigentes.
Las redes sociales y el mundo de la comunicación dominan todos los ámbitos de nuestra vida. Día y noche tenemos que dedicarnos a autodefendernos... a parchear nuestra privacidad, a parchear nuestros intereses, a parchear nuestras libertades para poder sentirnos dueños de nuestro propio espacio...
Las redes sociales y las telecos han transformado hábitos y costumbres... han provocado que muchos ya no pensemos... que otros muchos piensen solo lo que les dicen... Cambiamos del negro al color y de las señales de humo al Facebook, al Twitter, al Instagram... y la consecuencia ha sido que hablamos con monosílabos... vendemos nuestras imágenes y nuestros recuerdos... aventuramos nuestra propia seguridad...
Todo eso, ¿por qué?... porque creímos que evolucionar simplemente era cambiar, y no nos dimos cuenta de que los verdaderos “cambios” no se “publican”, se maduran... se asimilan... a eso se llama revolución social en profundidad.
Entre tantos y tantos “cambios” quiero destacar un par de ellos: los principios y axiomas; nuestros cerebros comenzaron a admitir que no todo lo que nos enseñaron era, por principio, cierto; nuestros cerebros aprendieron y admitieron la duda, y de estar acartonados pasaron a ser cuerpos gaseosos... todo un “cambio” fundamental.
¿En qué, pues, nos equivocamos? En que, al tiempo que se nos enseñó a dudar, no se nos enseñó a pensar con nuestra propia individualidad, y las consecuencias han sido que ahora todas las dudas que nos ponen sobre la mesa las redes sociales o los sistemas de comunicación nos las convierten en “sus verdades”, en sus “principios” y en sus “axiomas”.
La verdadera revolución social coloca como base a la persona, el pensamiento individual y su propia libertad... a lo demás le llamaremos “cambios instrumentalizados”... ni evolución ni revolución.
Los métodos educativos... la educación; los cambios difuminaron la figura del “maestro”; los cambios modificaron el nombre de “educador”, pasándole a llamar tutor coordinador... titular de la cátedra..., más tarde, en algunos espacios, el educador pasó a ser “amiguete, compañero”... Los famosos cambios evolutivos han servido en muchísimos sitios solamente para modificar ciertos conceptos... para instrumentalizar la historia... para engordar las cuentas de las editoriales... para hacer las propias y subjetivas realidades verdades generales.
Todo eso, simplemente, por creer que cambiando se evolucionaba, y no es así, la auténtica evolución lleva consigo una revolución social con libertad de raciocinio.
No soy analista político, ni social, ni religioso. Solo quiero intentar que se tome conciencia de que la realidad actual, derivada de muchísimos cambios estructurales, que no sociales, vaga sin haber respetado las auténticas y cambiantes libertades personales. Eso es muy grave porque, siendo verdad que el mundo ha evolucionado en sus modos y costumbres, no ha revolucionado para bien de la sociedad. Nos hemos quedado en el marketing de las formas, olvidándonos de la reflexión de las ideas.
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

