Revalorización lineal de las pensiones
Justo cuando instituciones como el BCE, el FMI y la OCDE alertan sobre el aumento de la desigualdad y sus riesgos económicos y sociales, los pensionistas de toda España han llegado a Madrid en su pertinaz lucha por conseguir unas pensiones dignas.
Los representantes políticos, desaparecidos; tan solo Irene Montero de U. Podemos, sabedora del mucho frío que, según las encuestas, va a haber el 10 de noviembre, se ha juntado al calorcito de los pensionistas.
¿Cuáles son las consignas? Dos fundamentalmente: que la pensión mínima llegue a 1.080 euros y blindar las pensiones por ley con el IPC.
Me extraña (o no) que no se plantee otra alternativa, que creo más justa, solidaria e igualitaria, muy en la línea “esloganista” del partido que nos gobierna, en particular (y de los partidos de izquierda, en general), cual sería proponer que las subidas, hasta el momento “porcentuales”, fueran “lineales”.
Los desheredados de la fortuna que, por fas o nefas, parten de pensiones muy bajas, morirán de viejos (con suerte), viendo cómo sus emolumentos, después de décadas, siguen siendo una mierda, mientras que compañeros suyos disfrutan, merecidamente, de estupendas pensiones.
Unos (excepto el regalo inexplicable, injusto y rechazable a los políticos) han cotizado para conseguir la máxima, y así ha sido; otros, por el motivo que sea, se han quedado con la mínima.
Exageradísima diferencia entre unos y otros que no justifica que la misma siga creciendo en beneficio de los que más tienen y en detrimento de los que malviven cada vez que hay una subida.
Por ello, planteo aquí la opción, más justa y solidaria, de que los aumentos anuales se hagan, al menos durante unos años, de forma lineal en vez de porcentual.
Consideremos un ejemplo sencillo (con redondeo) de dos grupos de pensionistas:
a) El grupo de Feliciano, político en excedencia, que gana 2.650 euros mensuales (37.100 anuales).
b) El grupo de Miserias, autónomo en decadencia, que gana 686 euros mensuales (9.600/año).
Pensiones máxima y mínima hoy. La brecha entre ambos, 27.500 euros.
Para verlo claro: si en un ataque de locura transitoria, el Gobierno de turno, en vez del 0,9% propuesto, aplicara una subida de las pensiones del 5%, ocurriría que Feliciano pasaría a ganar 39.000 (1.900 euros más), mientras que Miserias se quedaría en 10.000 euros (solo 400 euros más).
Aplicando esta subida “porcentual”, la brecha entre los dos grupos de pensionistas habría aumentado en 1.500. Los pobres, llorando por las esquinas, seguirían siendo pobres, mientras que los ricos (un decir) serían más ricos.
Supongamos ahora que a la Seguridad Social le resulta indiferente cómo se distribuye ese aumento del 5% y acuerda que la subida, en vez de porcentual, sea lineal; es decir, repartimos la subida por igual (a la suma de las dos pensiones le aplicamos el 5% de subida y el resultado lo dividimos entre los dos).
Con la subida “lineal”, Miserias percibiría 10.770 euros (1.170 más); Feliciano, 38.270 euros (1.170 más).
Feliciano, a pesar de que seguiría ganando 27.500 euros más que Miserias, sería un poco menos feliz, con “solo” 38.270 euros/año, mientras que Miserias, cobrando 10.770 euros/año, sería un poco menos mísero.
Problema: muchos Felicianos, ante una hipotética subida lineal de sus pensiones, serían partidarios de la rebelión (o sedición, según Marchena). Y no es casualidad que en ese grupo estén los que legislan.
No sé si está suficientemente claro, pero se demuestra, por activa y por pasiva, que lo quieren todo para ellos. Lo de justicia social, igualdad, solidaridad... de boquilla.
Saludos cordiales.
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