¡Válgame Dios, Marlaska!
Mientras Barcelona ardía por los cuatro costados, y las fuerzas del orden se jugaban la piel, el ministro Marlaska comparecía una y otra vez (me recordaba a Acebes en el 11M), para dar explicaciones, con los mantras repetidos de:
1.- “Estamos listos para lo que venga. Antes de la sentencia, contemplamos todos los escenarios, y hay planes de contingencia para cada situación”.
2.- “Son solo cuatrocientos alborotadores. Es una violencia minoritaria, un problema de orden público, como el que viven otras grandes democracias”.
3.- Se dará una respuesta “proporcional y firme”.
4.- Se puede visitar Barcelona “con total normalidad”.
OK, ministro, todo controlado. No obstante, permítame unas preguntas:
Si estaba todo previsto y contemplados todos los escenarios, ¿por qué este descontrol, esta violencia (asaltos, destrozos, agresiones)?
Si como Ud. dice, es una violencia minoritaria, ¿cómo se explica que solo 400 violentos vuelvan locos a 3.000 policías antidisturbios?
¿Qué proporcionalidad hay entre unos (los policías), que reciben estopa a base de bien, mientras que otros (los vándalos) agreden impunemente?
¿A qué llama Ud. “normalidad”?
No, señor ministro, ustedes, a pesar de que los Servicios de Inteligencia lo venían avisando desde hacía meses, no han contemplado todos los escenarios, y la dura realidad les ha sobrepasado holgadamente (y lo que queda).
No es una violencia de andar por casa, como Ud. pretende transmitir, y no lo es porque solo 400 violentos cortan calles; montan barricadas; lanzan barras de aluminio, piedras, conos; provocan incendios; queman contenedores, coches, motos; asaltan comercios; colapsan el centro de la ciudad..., mientras los 3.000 antidisturbios, equipados con trajes antiimpactos, defensas, cascos, escudos, esposas, furgones, gases lacrimógenos, camión de agua, escopetas lanzadoras de pelotas, de foam, etc., inanes, sin respuesta, coaccionados por los mandos por eso de “la proporcionalidad”, se vean en la necesidad de declarar a los medios: “Es una puta locura, nos han atacado con dos motosierras, una bombona de helio; nos han tirado lavadoras, hornos, picos, palas, hachas, rodamientos, tornillos... De todo. Es una puta locura”.
En cuanto a la “normalidad”, ¿quiere decir que están de coña los americanos, ingleses y franceses cuando, desde sus embajadas y consulados, advierten a sus compatriotas de los riesgos en la Ciudad Condal?
Dígame, señor Ministro, ¿cómo casa que el PSOE, ante una manifestación de controladores, absolutamente pacífica, declarara el estado de alerta (tomadas las torres de control por el Ejército), y ante las hordas de golpistas violentos prefiera, ¡válgame Dios!, hacer el Tancredo? ¿Dónde está la diferencia?
No se moleste, conozco la respuesta: “Proporcionalidad, firmeza... y bla, bla, bla”, mientras cuatro, o cuatrocientos, o cuatro mil niñatos juegan al pimpampum con nuestros policías. De vergüenza.
Saludos cordiales.
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