Nos hemos vuelto locos
No se equivocaba el gran Albert Einstein cuando decía que, además del Universo, había otra cuestión infinita: la estupidez humana. Recientemente, hemos podido ver la que ha sido, a mi juicio, una de las mayores sandeces que ha podido presenciar la historia de la Humanidad: las declaraciones del Premio Nacional de Narrativa 2019, Cristina Morales, sobre lo que está sucediendo en Barcelona en este momento. La escritora ha dado una opinión bastante chocante: declarándose anticapitalista (de hecho, se aprecia en lo que ha comentado), no ha dudado, sin embargo, en aceptar una beca en Cuba y en quedarse los 20.000 euros en los que está valorado su reciente galardón, otorgado por el Gobierno de España; detalle que a muchas personas (entre las que me incluyo) ha resultado contradictorio.
Sinceramente (sobre todo, en vista de la opinión que ha manifestado), no creo que sea digna de un reconocimiento tan importante en nuestro país como es el Premio Nacional de Narrativa. Si bien es cierto que todos los ciudadanos tenemos derecho a expresar nuestra opinión libremente, hay ciertos límites que creo que, sin lugar a dudas, Morales ha saltado con una actitud irrespetuosa ante lo que está sucediendo en Cataluña en estos momentos. Sin embargo, no me choca tanto su postura radical, pues ya la plasma en su último libro, “Lectura fácil”, que, si bien me ha parecido que toca temas interesantes (como es el de la discapacidad intelectual) y me ha ayudado a comprender un pensamiento que difiere totalmente del mío, no me ha gustado en absoluto la forma en que aborda, por ejemplo, el feminismo. En mi opinión, intenta adoctrinar su modo de pensar a través de uno de los personajes, y tampoco apruebo ese detalle, pues cada individuo tiene distintas opiniones y todas ellas son igual de válidas: del mismo modo que algunas personas compartirán el modo de percibir el mundo de Morales, otras no lo harán, y ambos puntos de vista son igual de respetables. Aunque, desgraciadamente, hoy en día se quiere imponer un pensamiento que, a mi juicio, es fruto de un sentimiento de ofensa y rabia incontrolada; y de ahí derivan todas esas medidas (lenguaje inclusivo, etcétera) que, si bien a algunos les parece buena idea, otros consideran estas “soluciones” como una tontería.
Por otra parte, en Avilés ha habido una crítica contra el hecho de regalar libros de Arturo Pérez-Reverte y Mario Vargas Llosa con motivo del Día de las Bibliotecas por ser, según declaraciones, “autores machistas y misóginos”. No quiero ahondar más en este asunto porque no lo considero pertinente, pero me gustaría subrayar un detalle al respecto que, quizás, no se tuvo en cuenta: cabe destacar que las obras que se han regalado han sido las últimas que han publicado dichos autores. Por otro lado (y pese a quien pese), como estudiante de Filología Hispánica, me veo obligada a señalar que Pérez-Reverte y Vargas Llosa son dos autores fundamentales en la literatura de habla hispana, y que, para visibilizar a las escritoras, no creo que dicha crítica hacia estos escritores sea la solución más adecuada. En cambio, sí sería una posibilidad, por ejemplo, ir introduciéndolas (por otro lado, sin imposición, como yo misma he presenciado en una asignatura de la Universidad) en los temarios de Lengua Castellana y Literatura, o fomentando exposiciones sobre dichas autoras, trabajos de investigación... Desde mi punto de vista, considero que estamos implantando un modo de pensar impulsivo fruto de lo que ha sucedido a lo largo de la historia con las mujeres, muy diferente al de obras como “Una habitación propia” (de Virginia Woolf, que recomiendo leer encarecidamente a todo el mundo), de pensamiento más sosegado, lógico y coherente; y, teniendo en cuenta el dicho de que los extremos se tocan, si la sociedad de hace siglos era totalmente machista, ahora, en pleno siglo XXI, estamos yendo precipitadamente al otro extremo: hacia una sociedad hembrista, sin término medio.
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

