Un poco de esperanza, por favor
Me decía un amigo el otro día: José Luis, las cosas de Dios son para que las administren las Iglesias. –Pero Julián, solo puede haber una Iglesia verdadera, y el mundo esta repartido o dividido por las siete mil religiones que hay en el mundo. El gobierno del Universo, incluido el hombre, ¿no es cosa de Dios?, ¿cuántas iglesias están dedicadas al nombre de Dios?, ¿por qué el Creador y dueño de todo es el gran desconocido?, ¿por qué no se le asume la soberanía que le corresponde sobre criaturas espirituales y materiales?
La espiritualidad ha sido sustituida por las tradiciones humanas, que se sobreponen a cualquier escándalo con marchamo religioso, desde las hogueras hasta la pederastia. La verdad de Dios no se sustenta en tradiciones sino en principios. Desde siempre el hombre ha aspirado a gobernar algo que no le pertenece y aun en fórmulas consideradas menos nefastas como la democracia demuestra su ineptitud o incapacidad. El afán de poder resulta en el despotismo, llegando en algunos casos al enfrentamiento visceral entre un pueblo dividido.
Sin embargo, quien nos ha hecho conoce bien nuestras necesidades, nuestro potencial y nuestras limitaciones. Según ha dicho en su Palabra, Dios está permitiendo que el hombre deje probado que a duras penas puede gobernar su propio corazón, cuánto menos pueblos o religiones. "No pertenece al hombre que está andando siquiera dirigir su paso" (Jeremías 10:23).
¿Por qué ha permitido Dios el sufrimiento por tanto tiempo? Se necesitaba tiempo para demostrar que el gobierno del hombre es un fracaso. Los seres humanos han probado todo tipo de dominio, pero no han tenido éxito. Además, aunque la ciencia y la tecnología han avanzado mucho, hoy día hay más injusticias, contaminación, crimen, pobreza, delitos y guerras que nunca antes. No nos podemos desarrollar con éxito sin la ayuda de Dios. Cuando la cuestión que surgió en el Edén (quién tiene el derecho a decidir qué es lo bueno y lo malo) quede completamente respondida, entonces Dios transformará la Tierra en el Paraíso que debió ser, y establecerá su Reino en la Tierra (véase el Padrenuestro). Esa si es una verdadera esperanza para la humanidad.
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