Carta abierta a don Javier Fernández-Rozada Álvarez, entrenador del Real Oviedo
Estimado señor Fernández-Rozada:
Rara vez desde que abandoné la presidencia del Club Deportivo Llanes, oficialmente en marzo del 2005, coincidiendo precisamente con una visita del Real Oviedo a San José, pero realmente casi dos años antes pues resido en Londres desde noviembre de 2003, he vuelto la vista atrás a mi pasado futbolístico, pero esta vez, aprovechando que dispongo de algo de tiempo en las vacaciones de mitad de trimestre, quisiera hacer algunas puntualizaciones a sus palabras en la rueda de prensa del pasado jueves 31 de octubre, para justificar la derrota del Real Oviedo en el campo del Málaga C.F. que llevaron a LA NUEVA ESPAÑA en su versión impresa a titular la noticia "Parece que perder en Málaga es como perder en Llanes" porque creo que podía haber estado más acertado en la comparación y el lenguaje escogidos y, sobre todo, porque creo que no ha medido bien el impacto y el significado de sus palabras.
En primer lugar, Sr. Fernández-Rozada, me gustaría explicarle que le voy a tomar la comparación más como un cumplido que como un agravio (pues no deja de ser publicidad gratuita para el equipo, la villa y el concejo de mis amores) por la amistad que tuve con su padre, a quien por cierto hace más de 20 años que no veo; porque creo sinceramente que se trata de lo que aquí en Inglaterra llamamos "a slip of the tongue", un lapsus linguae sin mala fe, y porque, aunque estoy seguro de que no era su intención, ya sabe también que no humilla u ofende quien quiere, sino solo quien puede, y lamentablemente, porque tanto al Real Oviedo como a usted personalmente les deseo el mayor de los éxitos, no me parece tampoco que en estos momentos usted esté en posición de poder hacerlo. Pero sí le confieso que me parece que denotan una cierta altanería, arrogancia y soberbia impropias de la educación que ha recibido (su padre siempre se refería a su origen minero humilde) y de la representación e importancia de su cargo.
En segundo lugar, déjeme decirle, Sr. Fernández-Rozada, que lo primero que se deduce de su desliz es que le ha traicionado el subconsciente y que parece que en el Real Oviedo, y que me perdonen los oviedistas, las heridas por haber pasado doce temporadas entre Segunda B y Tercera División, están aún más abiertas que las de la Guerra Civil. Digo esto porque me cuesta creer que a usted, de cuya inteligencia y capacidad creo que nadie tiene la menor duda, se le haya pasado por alto el hecho de que en esas doce temporadas, el Real Oviedo visitó el campo del Club Deportivo Llanes en cinco ocasiones: la primera, en un partido amistoso en agosto del año 2000, en el que el Club Deportivo Llanes se impuso por 1-0 y la derrota estuvo muy a punto de costarle a Radomir Antic el cargo que usted ostenta ahora antes incluso de empezar la temporada, y luego en cuatro partidos de competición oficial de Tercera División (temporadas 03/04, 04/05, 07/08 y 08/09). El Real Oviedo ganó tres de ellos, 0-4, 0-2 y 0-1, pero fue precisamente en San José, el 4 de noviembre del año 2007, hace ahora doce años, donde el Real Oviedo cosechó su derrota más abultada en Tercera División, 3-1. La crónica de José Palacio para LA NUEVA ESPAÑA decía lo siguiente, ni pongo ni quito coma: "El Llanes le dio un repaso al Oviedo en todo: en fútbol, en ocasiones y en goles. Los azules encajaron su segunda derrota en la Liga y la mayor en sus tres temporadas en Tercera División... El Llanes, a pesar de encajar un gol en el minuto dos, dio una lección de juego a un conjunto oviedista impotente e incapaz de reaccionar ante el mejor hacer de los locales en todas las facetas del juego". Hay, hubo y habrá siempre "alcorconazos" y fracasos contra equipos más modestos, Sr. Fernández-Rozada, pero parece que las sufridas por el Real Oviedo en Llanes todavía escuecen y que la elección del C.D. Llanes como ejemplo de equipo "inferior" no fue pura casualidad.
Y en tercer lugar, como decía al principio, creo que no ha medido bien sus palabras por lo que implícitamente ha dado a entender; o dicho de otra forma, creo que ha tirado piedras contra su propio tejado y el del club que le paga. Efectivamente, Sr. Fernández-Rozada, ni Oviedo (220.000 habitantes el año pasado según el I.N.E.) es Málaga (la sexta ciudad de España con 571.000); ni seguramente el dueño del Real Oviedo tiene tanta pasta como Abdullah Al-Thani, uno de estos jeques árabes a quien por cierto rendimos pleitesía por necesidad económica a pesar de la constante y flagrante violación de los derechos humanos y del denigrante trato a la mujer en su país, ni la plantilla del Real Oviedo cuesta tanto en sueldos y primas como la del Málaga CF. Pero claro, Sr. Fernández-Rozada, es que Llanes tampoco es Avilés, ni Mieres ni Pola de Siero. Debería usted saber que el municipio de Llanes apenas llega a los catorce mil habitantes (13.639 el año pasado); que está situado en el extremo oriental de la región, lo que, a pesar de la innegable mejora de las comunicaciones, especialmente de la Autovía del Cantábrico, encarece tanto el fichaje de jugadores como los desplazamientos, y que, además, en el concejo de Llanes hay tres equipos, el C.D. Llanes, de la capital del concejo; el Urraca C.F., de la parroquia de Posada y los valles limítrofes, también en Tercera División con tanto o más mérito, y el C.D. San Jorge, representante de Nueva y el Valle de San Jorge, razón por la cual el C.D. Llanes es, como mucho, mal que nos pese y tirando por arriba, el equipo representativo de la mitad de la población de nuestro concejo, con las implicaciones que ello supone (subvenciones municipales, por ejemplo), ya que supongo que sabe usted que la división debilita. Y a pesar de eso, el C.D. Llanes cuenta con 15 equipos federados, tiene uno de los mayores presupuestos de la Tercera División asturiana y es el vigente campeón de la fase autonómica de la Copa Federación. No ha escogido usted bien el equipo para su comparación (en realidad creo que no debería haber mencionado ninguno), Sr. Fernández-Rozada, ni ha medido bien sus palabras porque el C.D. Llanes hoy en día representa el trabajo en equipo bien hecho (algunos directivos empezaron conmigo hace más de 20 años y merecerían una estatua con nombre y apellidos en San José), la constancia, la optimización de los recursos y el progreso día a día. Lástima que los responsables políticos no estén a la altura porque el Club se merece ya desde hace tiempo un campo nuevo y unas mejores instalaciones que le permitan aspirar a cotas mayores.
Le cuento todo esto, Sr. Fernández-Rozada, y se lo digo como lo pienso, porque claro, según usted, ni Oviedo es Málaga ni el Real Oviedo parece tener, según sus palabras, el mismo potencial económico que el Málaga C.F. en estos momentos. Pero es que Oviedo es el vigésimo primer municipio de España por población (y Gijón el decimoquinto, no vaya a ser que me tome usted por sportinguista) y tiene una historia, cultura y abolengo, y por supuesto una tradición futbolística y afición bastante mayores que las de alguna ciudad de mayor tamaño, como pueda ser L'Hospitalet de Llobregat. Si los partidos se ganaran de acuerdo a la población del lugar o al presupuesto del equipo, ni el Getafe ni el Leganés, ni mucho menos el Eibar o el Villarreal, jugarían en la Liga Santander (y equipos como el Extremadura, el Numancia o el Huesca no habrían llegado jamás); ni el Real Oviedo ni el Real Sporting de Gijón, con una afición de Primera, estarían en Segunda ni en la situación en la que se encuentran; ni el C.D. Llanes competiría con equipos de la talla del Real Avilés o el Caudal Deportivo, ni habría salido de Asturias a medirse con el Izarra navarro en la fase nacional de la Copa Federación hace apenas un mes. La medida del éxito, Sr. Fernández-Rozada, es el trabajo, la ambición por mejorar, la perseverancia y la continuidad en el trabajo bien hecho, y lamento decir que en esto, desde el fútbol base hasta el primer equipo, ambos, el Real Oviedo y el Real Sporting de Gijón, tienen que mejorar muy mucho su gestión deportiva y económica para ponerse a la altura de una masa social y de unas ciudades que se merecen bastante más. Pero ustedes, azules y rojiblancos, todavía no han hecho una verdadera autocrítica de los errores del pasado y por eso la situación es la que es, y sin visos de mejora a corto plazo. Quizás, un poco más de humildad y aprender de la gestión de muchos equipos modestos asturianos como el C.D. Llanes, que sacan duros de donde literalmente no los hay, los administran con seriedad y rigor, y compran la vaca por lo que vale, no por cómo se llama o por lo que les cuentan de ella, no les vendría mal a ambos.
Termino, Sr. Fernández-Rozada, hace año y pico leí un interesante artículo sobre usted en este periódico que se titulaba "Rozada, mentalidad ganadora". Aplíquela y únala a su evidente inteligencia, capacidad de trabajo y liderazgo. No necesita buscar excusas baratas ni menospreciar a nadie en el camino para sacar la cabeza a flote ni para apuntalar la idea de que el Real Oviedo es un gran equipo. Que lo es lo saben hasta en Gijón. Mi padre, que en paz descanse, hablaba mucho menos, y desde luego mucho peor, que el suyo, pero cuando lo hacía marcaba goles por toda la escuadra: eran sentencias inapelables que no admitían discusión. Entre las muchas que recuerdo, para cerrar este artículo me quedo con dos, ambas con deje astur-mexicano (ya sabe usted que la influencia de los indianos en nuestra tierra ha sido siempre grande): "Desde que se inventaron las disculpas, se acabaron los pendejos (ya nadie queda mal)" y "La mala suerte y los pendejos siempre fueron de la mano". Procure no olvidarlas en el futuro. Le serán de utilidad.
Sin otro particular, y deseándole sinceramente lo mejor para el futuro, le saluda atentamente
Dr. J. Buergo-Rodríguez, ex presidente (1997-2005) y socio nº22 del C.D. Llanes, y suscriptor digital internacional de LA NUEVA ESPAÑA.
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