Sí, una sociedad con problemas
"Una sociedad con problemas". Con este titular publicaba el pasado día 1 de noviembre LA NUEVA ESPAÑA una carta de José Antonio Maradona Hidalgo, una carta que no puede quedar ahí, en el olvidado archivo de la sección del periódico, una carta que debe ser comentada y difundida pues difícilmente será posible hacer un diagnóstico más acertado de la sociedad española en tan poco espacio. Al releerla, tomé un rotulador para subrayar lo que me parecía más interesante y al final el texto entero era amarillo.
Me temo, sin embargo, que no todos los lectores muestren el mismo entusiasmo, pues las verdades escuecen. Quizá los más jóvenes no participen de la misma línea de valores que nuestros padres nos infundieron a los que ahora somos viejos: la verdad, la honradez, la austeridad, el ahorro, el esfuerzo, la lealtad, la palabra dada, el respeto a los mayores y tantos otros que fueron nuestro catecismo para la vida y que hoy se están perdiendo después de que muchos ciudadanos se hayan dejado arrastrar por peligrosos enfoques de la libertad, del ocio y del trabajo que activistas de toda índole derramaron por doquier. Que nuestros muertos se sustituyan por el divertido Halloween es una más de las muestras de que todo tiene que cambiar. La degradación política, la corrupción de costumbres, la ingente deuda pública, la cultura del mínimo esfuerzo, el botellón y el consumo de drogas son temas que nos preocupan demasiado. A los hoy viejos, que no siempre lo fuimos, nos cuesta mucho asumir los vertiginosos cambios tecnológicos actuales, pero los cambios sociales que estamos contemplando nos resultan absolutamente inasumibles. En temas menos trascendentes, no somos capaces de comprender las absurdas modas de salir a la calle con los pantalones rotos o de pintarrajear el cuerpo como indios en pie de guerra.
Rogando al señor director que me lo consienta, e intentando colaborar en la difusión de la carta, “plagiaré” a continuación algunas de las sentencias dejadas por José Antonio, que no sé si son las mejores, pues me ha sido muy difícil seleccionarlas dado que lo que me apetecía era reproducir el texto íntegro.
“Es evidente que la sociedad española no es lo que era… debemos preguntarnos por las razones de su crisis… Se ha perdido el convencimiento de ser partícipe de un proyecto ambicioso y sugestivo de país… Diversidad de sentimientos afectivos por distintas patrias menores inflados por nostalgias imaginarias… Se ha debilitado la esencia de nuestro continente en los últimos veinte siglos: la metafísica griega, apartada de la meditación cabal sobre las verdades esenciales, el Derecho de Roma, presionado para conseguir la subordinación de la justicia al poder político, y el legado del cristianismo, despreciado como referente del bien y del mal… Hemos consentido que el poder político se asiente en los partidos, cuyo fin principal es su propio provecho… Se ofrecen programas demagógicos en los que se presenta al Estado como un benefactor universal, hasta grados utópicos de imposible financiación… Una conciencia que ignora el premio al esfuerzo y que recompensa la mediocridad… Han propagado una idea de libertad sin barreras e incluso de violencia callejera tendente a suplantar al Parlamento o a presionar a la justicia… Esta serie de hechos ha favorecido una sociedad exigente de quimeras, deseosa de que un Estado protector les allane las dificultades…, una sociedad cuyas gentes pueden encontrar dificultades para basar sus votos…”.
Sí, nuestra sociedad tiene un problema, un problema grave que José Antonio Maradona, doctor en Medicina, ha diagnosticado en toda su crudeza. Confiemos en que alguien encuentre el tratamiento adecuado para hacer frente a la enfermedad.
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

