Apocalipsis

6 de Noviembre del 2019 - José Ángel Miyares Valle (Pola de Siero)

“Un adolescente de 16 años muere apuñalado mientras medio centenar de jóvenes graban la escena sin ayudarle”. “Se quedaron ahí”, señala sobre la pasividad de los chicos el agente que investiga el crimen, ocurrido el día 16 de septiembre en el condado de Nassau, en Nueva York.

Cuando lees una noticia como esta en un periódico de gran solvencia y seriedad, noticia contrastada, las carnes se te abren al ver tanta salvajada callejera y jóvenes tan deshumanizados. ¿Qué pasa con algunos jóvenes, cada vez más numeroso el grupo? ¿De dónde les viene tanta falta de humanidad, de solidaridad, empatía, de protección de la vida?

Uno, como educador de jóvenes, siente ganas de llorar; siempre inculcándoles valores humanos, responsabilidad ciudadana, y ahora te encuentras con estos casos, que parecen aislados, pero no lo son tanto. ¿Cómo es posible grabar una agresión de tal tipo hasta la muerte sin que no sientan angustia ni muevan un solo músculo para socorrer a la víctima?

Estamos hablando de medio centenar de jóvenes que se han quedado tranquilamente ante la cruel escena, subiendo sus vídeos, que supongo que se convertirían en virales, y para ellos era mucho más importante la escena que la vida de un colega; esto es para estudiarlo muy seriamente. No quiero demonizar las nuevas tecnologías ni los avances de la información online ni a toda la juventud, pues son casos aislados, aunque en aumento; pero sí decir que algunos de nuestros jóvenes no saben digerir tanto juego cruel a tierna edad. Los padres y educadores deben tomar cartas en el asunto. ¿Qué va a ocurrir en un futuro no muy lejano cuando vemos esto que va en aumento?

No solamente este caso; se ven agresiones físicas a menudo entre hombres y mujeres, asesinatos de madres e hijos, ataques a jóvenes marginados (bullying) para subirlo a las redes sociales, se graban selfies y vídeos en lugares inverosímiles arriesgando la vida gratuitamente, subidos a edificios de gran altura, obras, con tal de tener unos segundos de gloria, juegos de autolesiones como la ballena azul, juegos sexuales, la ruleta del amor, el muelle, etcétera. ¿Qué se puede esperar de estas enseñanzas contagiosas que van forjando y moldeando el carácter del niño joven y la responsabilidad del adulto en el futuro?

¿Qué me dicen de las madres que dejan al bebé recién nacido en un contenedor después de haberle asfixiado?; otras lo apuñalan con ensañamiento por tal desgracia con gran odio. Padres que se vengan de las madres asesinando a sus propios hijos. Una madre, que es lo más grande en la vida del ser humano, con el don de concebir, donde los hombres casi no aportamos nada de esa grandeza; madres coraje, que entregan su vida por sus hijos, ahora muchas no quieren ser madres, y las que lo son por descuido, sin quererlo, no son capaces de asumir tal responsabilidad de criar un hijo o, al menos, mantenerlo con vida en alguna institución del Estado. Lo matan y se quedan tan tranquilas, o al menos eso parece. Por el contrario, se cuidan las mascotas como si fueran hijos y se defienden como si en ello les fuera la vida… ¿qué tipo de sociedad estamos creando? ¿Nos hemos planteado seriamente esta pregunta? ¿Quién va a cuidar la vida de las personas de la especie humana si la vida no tiene ningún valor? ¿Estamos abducidos por extraterrestres y no lo sabemos? ¿Está llegando el apocalipsis?

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