Jueces, políticos, feministas y propagandistas
Entre todos estos colectivos van mostrando la cara oculta del nepotismo de la censura y de la incapacidad de asumir las desgracias, delitos y barbaridades que desde siempre y para siempre seguirán ocurriendo. Ya pongan cadena perpetua o pena de muerte, todas esas calamidades humanas seguirán existiendo.
Ya vieron con la ley de violencia de género, la ley de protección al menor, la cadena perpetua revisable o la ley “mordaza”… no sirvieron de mucho. En muchos casos, todo lo contrario.
Ahora hasta los juristas de más prestigio piden cambiar y endurecer el Código Penal para los delitos de “manadas”... Según vayan sucediendo este tipo de delitos, en caliente, aparecen estos jueces de medio pelo, acompañados de políticos mediocres y feministas retrógradas, con la colaboración estelar de medios de comunicación que deben hacerse eco de ello, se propaga la idea de que endureciendo las penas dejarán de existir delitos. En algunos países existe la pena de muerte: pues es donde más delitos tenemos de todo tipo.
Todo lo que no solucione la educación (claro que es para medio y largo tiempo) no lo hará condena alguna. El adoctrinamiento, para bien o para mal, siempre es el remedio más efectivo para quien desea educar. El ejemplo más claro lo tenemos en Cataluña; por dejadez, consentimos que cuatro pazguatos aplicaran y multiplicaran sus ideas y sueños, todavía no es tarde, pero si dejamos diez años más, serán el 90% de catalanes los independentistas cargados de odio contra el resto de españoles. Por eso hay que actuar ¡ya! No perdamos más tiempo, hay que proteger nuestra democracia ante estos sujetos (sean cuatro o dos millones), ¿quiénes son estos pazguatos para apropiarse de un trozo de España que nos pertenece a todos? Es curioso, lo quieren además llenito de gente, empresas, mar y aire, ¡serán pánfilos y ladrones a cara descubierta!
Déjense de endurecer penas, de legislar en caliente; en caliente pueden empezar por consensuar una ley de educación común para todo el territorio nacional. Esa será su mejor aportación a todos los delitos.
Aunque pongamos un policía en cada casa y pongamos pena de muerte, seguirán existiendo delitos. Aunque en el mundo fueran todo mujeres y encerráramos a todos los hombres, como parece pretender este colectivo feminista, seguirán los delitos de todo tipo. Quiere decirse que la maldad no está en el sexo, más bien en el seso. Hay muchas adicciones, muchos vicios, muchas calamidades y necesidades, hay mentes que se trastocan, hay envidias y odios entre seres que se amaron hasta ayer. ¿No son capaces de entender esto? La mejor manera de disminuir los delitos es con educación y con bienestar. Por eso hay que tratar de mejorar la vida de todos. "No pueden vivir en una isla de prosperidad cuando están rodeados de un mar de miseria" (Ayrton Senna).
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