Para Leonor, nuestra Princesa
Querida niña:
Te escribo desde Oviedo con respeto y admiración por la madurez que has demostrado en tu visita a Asturias con motivo de los Premios.
Acabo de leer que los días 4 y 5 de noviembre, es decir, la próxima semana, tus padres y tú viajaréis a Barcelona en visita oficial, y no me quedo tranquilo sin antes advertirte con lo que te vas a encontrar en esa parte de España.
Inevitablemente, vas a sentir diferentes emociones si comparas las dos visitas, la que has hecho a Asturias y la que harás a Cataluña, pero de las dos estoy convencido que sacarás conclusiones propias que te servirán para hacerte una idea de los contrastes con los que en un futuro te tocará convivir como jefa de Estado.
Sólo espero y deseo que cuando aterrices en el aeropuerto barcelonés, la sonrisa inocente y feliz que todos hemos visto a tu llegada al hotel de la Reconquista no la pierdas, y para eso pretendo contribuir de forma humilde con algunas sugerencias.
Llegarás al aeropuerto y te encontrarás con una ornamentación independentista cargada de banderas de nueve bandas, cinco amarillas y cuatro rojas con una estrella azul de cinco puntas en claro signo de provocación, al contrario de lo que te has encontrado en mi tierra, en la que durante todo el trayecto las únicas banderas que has podido contemplar han sido la regional y la española ondeando y dándote la bienvenida.
A pesar de ello, no pierdas la sonrisa.
Cuando lleguéis a vuestro destino, estoy seguro que habrá personas que increparán y os insultarán tanto a ti como a tus padres, algo muy lejos de lo que en Asturias ha ocurrido, que como has podido ver el clamor y el calor que el pueblo asturiano os brindamos en todo momento fue sentido y sincero.
A pesar de ello, no pierdas la sonrisa.
A los eventos a los que esté previsto que asistas, tendrás que fijarte si alguno de los invitados retira la mano evitando saludar protocolariamente a tu padre; si eso ocurre, debes de estar muy atenta a su respuesta, que será algo así como “el saludo no se debe de rehusar nunca, hacerlo no es una cuestión política, sino de buena o mala educación”, y verás cómo una vez dicho esto continúa saludando a todos aquellos que no le evitan brindando la misma sonrisa a los unos y a los otros. En tu estancia en Asturias, habrás comprobado que la gente es de buena educación, la aceptación de tu familia está asumida y arraigada de manera inequívoca y deberás esforzarte en comprender, aunque te cueste, que también existen personas con mala educación.
A pesar de ello, no pierdas la sonrisa.
Seguramente, verás pancartas, carteles, etcétera, con siglas que no entenderás a qué corresponden, y quizás dudes si pretenden saludaros de buena fe. Figurarán nombres como CDR, Arran, Tsunami Democrático, etcétera. No te fíes, detrás de esos panfletos hay personas que quieren lanzar mensajes contrarios a la Monarquía, y que sólo pretenden que os marchéis y no volváis nunca más a esa tierra. A tu padre también trataron de asustarle con los mismos métodos, pero él perseveró y cumplió con su deber, se ciñó a su cargo y hoy en día ningún español de bien pone en duda cuál es la responsabilidad de la Casa Real y de tu padre al frente.
A pesar de ello, no pierdas la sonrisa.
Por último, no te agobies, si en esta visita no te encuentras a gusto no esperes más, diles a tus padres que quieres volver para Asturias.
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