Margarita se nos fue sin premio
Se nos fue Margarita Salas, nuestra investigadora más universal. Había nacido hace 80 años en Canero, en el concejo de Valdés, donde el Ayuntamiento ha decretado tres días de luto oficial por la muerte de su insigne vecina.
Hace unos meses, en esta misma página de opinión, y coincidiendo con la proclamación de los premios “Princesa de Asturias” 2019, nos hacíamos eco del incomprensible olvido que suponía para la Fundación de tan importantes galardones el ignorar el nombre de una figura del relieve universal de Margarita Salas. Ahora que hemos conocido su repentina desaparición, un sentimiento de impotencia y de frustración nos invade. La descubridora del ADN, uno de los avances científicos más importantes para la humanidad del pasado siglo, y que le ha reportado a España la patente más rentable hasta la fecha, no ha reunido, sin embargo, suficientes méritos para recibir el galardón a la Investigación Científica de los premios “Princesa de Asturias”, que se otorgan en su tierra.
Una tierra que no sabe valorar en su justa medida la importancia de una de sus mejores investigadoras, a nivel mundial, es una tierra condenada al fracaso. Una tierra de políticos mezquinos, donde se premia a los especuladores, a los explotadores y ladrones, y se ignora a personalidades de la talla universal de Margarita Salas.
La científica valdesana era una mujer comprometida no solo con la investigación científica, sino con la sociedad. Su conocida defensa del feminismo, del cual siempre supo hacer gala, la hizo ser un ejemplo a seguir por los grupos feministas de nuestro país.
Hoy, los asturianos de bien, los que no somos manejados por las clases retrógradas de esta región, sentimos rabia contenida por saber que quienes deberían haber reconocido en vida los grandes valores de Margarita Salas no lo hayan hecho. Mañana, como no podría ser de otra manera, todos los políticos de medio pelo de Asturias intentarán sacar tajada electoral; ahora todos ellos, como buenos demagogos y carroñeros, elevarán a los altares a quien en vida no les mereció el menor de los aprecios.
Tanto en el caso de Margarita Salas como en el de su profesor y convecino valdesano, el premio Nobel Severo Ochoa, pese a la proyección mundial de ambos como investigadores científicos, ninguno de los dos ha sido profeta en su tierra. Aún conservamos en nuestra retina la vergonzante imagen, que dio la vuelta al mundo, del coche fúnebre con los restos mortales del Nobel aparcado al borde de la carretera, en un bar próximo a Valdés, donde el conductor del vehículo había parado para tomar un café. Ni una pequeña escolta ni ningún responsable político de la época acompañaron los restos mortales de Ochoa hasta su última morada en el cementerio valdesano.
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

