Pacto de Estado... lo menos malo
“Los fascistas del futuro no van a tener aquel estereotipo de Hitler o Mussolini. No van a tener aquel gesto de duro militar. Van a ser hombres hablando de lo que la mayoría quiere oír. Sobre bondad, familia, buenas costumbres, religión y ética. En esa hora va a surgir el nuevo demonio, y tan pocos van a percibir que la historia se está repitiendo”. Palabra de Saramago. Estoy totalmente de acuerdo con él, no voy a ser yo el que lo rebata. Pero sí podía haber sido más visionario y anunciar que los leninistas del futuro van a llegar antes, adoctrinarán a la gente como siempre han hecho, se sentarán en el Parlamento a exigir que se quemen los bancos, que se quemen las iglesias, para acabar comprándose chalés en la sierra madrileña como hace todo el proletariado al que, se supone, defienden. También se le olvidó visionar a José Saramago que antes llegarían los independentistas (descendientes de Company, Aguirre) queriendo romper el territorio nacional a costa de tantos “dependentistas” como hay en Cataluña y el País Vasco, y queriendo convencer también a los navarricos, con lo majicos que son, para que se sumen a ellos. Y todos estos barros generan estos lodos.
Es por esta razón por la que los ciudadanos que no militamos en ningún partido, que no somos cautivos de ningún carné, que no les debemos nada y que solo queremos vivir en paz y armonía (algo que en este país solo se ha conseguido desde el abandono de las armas de ETA hasta la irrupción de la CUP) exigimos a los dos partidos mayoritarios que lleguen a un acuerdo y desarrollen un pacto de Estado para gobernar este país sin concesiones a los ultras, ni a los de la derecha ni a los de la izquierda. Así España se podría gobernar sin ceder un solo ápice de su soberanía por mucho que protestasen Unidas-Podemos, Esquerra, el PNV, JxC, Bildu, la CUP, BNG..., muchos de ellos, partidos que solo compiten en sus feudos y, por culpa de una ley electoral que solo les conviene a ellos, obtienen con la mitad de los votos el doble de escaños que los partidos generalistas. Que se lo digan, si no, a Ciudadanos y a Más-España, y, en su momento, a Izquierda Unida.
Por lo tanto, vuelvo a insistir en nombre, creo, de muchos millones de españoles: señor Sánchez y señor Casado, pónganse las pilas, piensen en el ciudadano español, en España en general, dejen de lado sus diferencias, sus egos y los deseos de sus militantes, icen velas y “avanti tutti”. Al fin al cabo, en las primeras comparecencias, una vez escrutado el 99,8% de los votos, el señor Sánchez dijo que eran un partido de centro-izquierda, y el señor Casado dijo que eran un partido de centro-derecha; como ven, tiene algo en común: el centro. Pues súbanse a ese carro por el bien de todos. Si uno se pone a tirar del carro ayudado por los ultraderechistas y otro por los ultraizquierdistas, el carro no se moverá. Es más, acabará desgajándose en tantos pedazos que ríanse ustedes del carro de Manolo Escobar (q.e.p.d.). Y, como decía él, que no les dé vergüenza gritar: ¡Que viva España, hombre, que viva España!
Sin acritud.
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

