De cómo navegar siendo emprendedor
La crisis económica de la última década y los, consecuentemente, miles de despidos que, sobre todo, afectaron a las personas mayores de 45-50 años motivaron la necesidad de optar por la apertura de pequeñas empresas como solución a la imposibilidad de recolocación de este grupo de ciudadanos en el mercado laboral. Emprendedores con esta edad, quién nos lo iba a decir.
Las “ayudas” ofertadas se quedaron, en ocasiones, en cifras inferiores a las publicitadas por algunos organismos de la Administración y en nada por las administraciones locales / ayuntamientos, que ni siquiera las publicitan. Estos solo se limitan al cobro de los impuestos municipales, no a la ayuda a la pequeña empresa.
Otro caso es el de nuestra administración de Hacienda. Los pequeños empresarios deben liquidar trimestralmente, y ceñidos religiosamente a las fechas de presentación de las correspondientes declaraciones de IVA e IRPF, los importes por estos conceptos, los cuales, en numerosas ocasiones, deben fraccionar para poderles hacer frente. Eso sí, con el cargo inmediato de intereses generados por los aplazamientos en cuestión por parte de la Agencia Tributaria.
Pero, amigo, otra cosa es cuando Hacienda debe devolverte el importe de tu declaración de la renta del año. Eso es otra historia. Se publicita a los cuatro vientos la rapidez de las devoluciones a los contribuyentes, que aumenta cada año. Pero si lo que tienen que devolverte es una cantidad superior a 3.000 euros, la cosa cambia. En la mayoría de casos, esa devolución se prolonga al fin de la fecha legal que Hacienda tiene para realizar el abono al contribuyente en cuestión (1 de enero del año siguiente). Los intereses que devenga esta devolución, además, solo son válidos desde el primer día del año siguiente al que se realiza la declaración y no desde la fecha de resolución o presentación pertinente.
Bien estaría que se tuviera en cuenta que las pymes creamos puestos de trabajo, que nuestros/as trabajadores/as son vecinos de nuestros municipios y que sostenemos a algunas familias trabajadoras, como los propios empresarios. Si Hacienda no te devuelve esos 6.000 euros que te deben, están metiendo palos en las ruedas de las humildes economías de nuestras pequeñas empresas, dinero que, precisamente, a estas no les sobra.
Las cantidades que Hacienda no abona a su tiempo sirven para decorar las cifras de nuestra Administración y maquillar las cifras de ingresos del Estado y el déficit a justificar ante Europa. En una palabra, en mi pueblo a eso lo llaman robar. Y no a cualquiera, sino a trabajadores que madrugan todos los días para trabajar y dar trabajo.
Les podríamos pedir que tuvieran un poco de vergüenza, pero de eso sí que carecen.
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